Mostrando entradas con la etiqueta Heckman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heckman. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de mayo de 2017

Magnífica Chicago

Una reciente visita a Chicago me permitió descubrir una hermosa ciudad de casi 10 millones de habitantes, que tiene bien ganada la fama de competir con Nueva York como la capital de la arquitectura moderna y los rascacielos en EE.UU. Gracias a su privilegiada ubicación, a orillas del lago Michigan y en conexión con los ríos del este, centro y sur del país, fue uno de los centros de la expansión estadounidense del siglo XIX.

Tuve la suerte de hospedarme cerca de la Magnificent Mile, lo que me permitió recorrer y observar en todo su esplendor la famosa arquitectura de Chicago. Además del apelativo de ‘Windy City’ (por los vientos producidos por el lago), tiene otro sobrenombre curioso: ‘Second City’. Popularmente se cree que esto es por estar detrás de Nueva York como la segunda ciudad en importancia de EE.UU. Sin embargo, la verdadera razón es que es una segunda urbe totalmente reconstruida, luego de un incendio masivo en 1871 que arrasara con gran parte de la vieja ciudad de madera.

Disfrutando de un tour arquitectónico a lo largo del río Chicago, que describía la construcción de los principales rascacielos, me vino a la mente la reconstrucción que debemos emprender para nuestras ciudades costeras del norte con bases más sólidas y que estará a cargo de un excelente egresado de la Universidad de Chicago como es Pablo de la Flor.

Chicago refleja muy bien el ciclo económico reciente. Con la crisis financiera del 2009, la tasa de desempleo se disparó hasta 12%. Hoy, la recuperación ha sido completa, pues registra un desempleo de 4,2%, dos décimas por debajo del promedio nacional, la tasa más baja de los últimos diez años. Encontré mucha actividad económica boyante en las áreas financieras, comerciales y turísticas de la ciudad.

Ciertamente, en mis largas caminatas, también me crucé con ‘homeless’. Los habitantes de Chicago con educación superior parecieran estar bien conectados con la economía moderna, pero muchos trabajadores de la “vieja” economía de la manufactura, con empleos de baja calificación, estarían viviendo situaciones difíciles de empleabilidad.

Agradezco la invitación de la Universidad de Chicago para discutir las políticas públicas en la región, en el marco del foro Latin American Matters, de la Escuela Harris de Políticas Públicas. Una buena parte del panel se centró en el descalabro de Venezuela, en contraste con una mejor situación y perspectivas en países de la Alianza del Pacífico como Colombia, México y el Perú. Estando allá, respiré el ambiente de una de las escuelas de economía y negocios más importantes del mundo, donde aún dicta un Nobel con mucha vigencia, como James Heckman, y se recuerda con gran aprecio a Milton Friedman y Gary Becker.

Antes del viaje, Chicago básicamente representaba para mí los Bulls de Michael Jordan, el grupo musical del mismo nombre, y su famosa escuela de economía. Ahora, significa mucho más y la incluyo entre mis ciudades favoritas en EE.UU.

Publicado en El Comercio el 20 de mayo de 2017

lunes, 28 de noviembre de 2016

No se trata solo de habilidades cognitivas

Nos tocó comentar el último Reporte CAF “Más habilidades para el trabajo y la vida”, presentado en la Universidad del Pacífico. El volumen discute de manera comprensiva los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral a la formación de estas habilidades.

Para lograr una adecuada inserción al trabajo y una vida plena, ya no basta acumular un nivel suficiente de habilidades cognitivas durante el proceso educativo. El consenso académico indica que igualmente importante es desarrollar un conjunto de habilidades socioemocionales –llamadas también competencias blandas–, que tienen que ver con aspectos como la perseverancia, la determinación, el autocontrol, la necesidad de logro, la apertura a nuevas experiencias, la extraversión y la empatía, entre otros.

Con Juan Francisco Castro, Pablo Lavado y un equipo del CIUP hemos medido el impacto de algunos de estos rasgos en la población adulta peruana, gracias a una encuesta pionera del Banco Mundial. Así, un bajo nivel de habilidades socio-emocionales influye negativamente tanto en la decisión de continuar con la educación superior como en las condiciones laborales y posibilidades de éxito en el primer empleo post-universitario.

Sin embargo, ¿cómo compararnos con otros países si no existen pruebas internacionales en estas áreas? CAF utiliza la metodología Borghans-Schils y PISA (pruebas estandarizadas de lectura, matemática y ciencias) para captar también déficits relativos en habilidades socio-emocionales, a través del porcentaje de alumnos cuyo rendimiento decae durante la prueba (la dificultad de las preguntas está distribuida aleatoriamente).

En países líderes, como Finlandia y Singapur, los porcentajes de estudiantes que responden correctamente las preguntas disminuye en cuatro a cinco puntos entre la primera y última (de 88% a 84% en el primer caso, y de 83% a 78% en el último). En cambio, en el Perú la pendiente negativa es cinco veces mayor: va desde 54% de aciertos en la primera pregunta a solo 29% en la última. En proporción, somos con Colombia los países latinoamericanos con mayor tasa de decaimiento en este novedoso indicador, lo que denota falta de persistencia y motivación.

Hugo Ñopo coincidió en destacar estos déficits en áreas socioemocionales como una restricción para nuestro desarrollo. Comparó estos resultados con nuestro desempeño en otras facetas como el fútbol. Somos el seleccionado sudamericano que menos sostiene un marcador favorable en los últimos diez minutos del primer o segundo tiempo de un partido (¡esperamos que el histórico 4-1 ante Paraguay de esta semana, luego de 12 años de no ganar de visita y remontando un marcador adverso, sea el inicio de un cambio de tendencia sostenido!).

¿Cómo hacer frente a estos déficits acumulados desde la primera infancia y perpetuados en la adultez? No hay todavía recetas mágicas desde el sistema educativo, pero un enfoque transversal que incluya la buena crianza, el deporte, el arte y la tutoría permanente parece imprescindible (la presencia de tres ministros en el evento demuestra la importancia del tema).


La noticia alentadora es que economistas y psicólogos expertos mundiales, como Heckman y Duckworth, señalan enfáticamente que sí se puede invertir en mejorar estas competencias desde temprano y que su retorno privado y social está por demás asegurado.

Publicado en  El Comercio el día 13 de noviembre de 2016