jueves, 25 de septiembre de 2014
lunes, 8 de septiembre de 2014
¡Crecen los embarazos adolescentes!
En
medio de la mejor década económica que ha tenido el país, y una reducción
notable de la pobreza, un grave problema social ha persistido: la prevalencia
de embarazos adolescentes, que ha pasado de afectar a 12.7% de jovencitas en el
año 2004 a impactar a 13.9% de adolescentes en 2013. Este deterioro ha sido remarcado
hace poco en primera plana de Peru.21, pero no ha causado mayor impacto en
nuestra sociedad, lo cual es en sí mismo otro indicador alarmante.
Según
las Encuestas Demográficas y de Salud Familiar, la tasa de embarazos
adolescentes en Lima pasó de 4.4% en 1991/92 a 10.6% en 2013, mientras que en
el resto de la Costa creció de 10.8% a 15.4% en el mismo periodo. Sin embargo,
regiones de Selva como Loreto y Madre de Dios y predominantemente rurales como Ayacucho
siguen concentrando las mayores prevalencias con niveles superiores al 30% (es
decir, ¡una de cada tres adolescentes ya ha tenido embarazos en dichas zonas
del país!).
Los
embarazos adolescentes, sobre todo en entornos de escasos recursos económicos y
alta vulnerabilidad familiar, causan abandonos tempranos e irreversibles de la escolaridad,
riesgos de complicaciones durante el embarazo, parto y postparto, y una gran probabilidad
de transmisión intergeneracional de la pobreza.
¿Cómo
abordar esta problemática? En un estudio para el MIDIS sobre niñez y
adolescencia indicábamos que resulta clave mejorar el acceso, permanencia y
culminación de la escuela secundaria, sobre todo inculcando proyectos de vida
positivos. Asimismo, influir en postergar la edad de inicio de la actividad
sexual, con campañas eficaces de comunicación social, ampliar el acceso a
servicios sexuales diferenciados, y disminuir la violencia física y sexual que
afecta a las adolescentes.
Se
necesita incluir efectivamente la educación sexual integral en los currículos
de escuelas primarias y secundarias. Sin embargo, la mayoría de profesores y
tutores no se sienten preparados para abordar este tema. Falta mucha
capacitación y materiales audiovisuales claros, didácticos y pertinentes para
el lenguaje e interés de niños y adolescentes. La consejería y orientación debe
poder realizarse de manera grupal en los salones de clase y de manera
individual en ambientes y momentos adecuados de privacidad, tales como los
“centros de escucha” que existen en algunas localidades.
En
el caso de los establecimientos de salud, existe consenso entre especialistas
que los adolescentes requieren de servicios sexuales diferenciados,
especialmente dirigidos para ellos, a fin de poder acercarse sin temor de ser
estigmatizados o discriminados. Se les debe ofrecer espacios exclusivos y
horarios adecuados a cargo de personal especialmente capacitado.
También
existen barreras legales absurdas que impiden su atención. De acuerdo a la Ley
General de Salud, los adolescentes están impedidos de acudir a los
establecimientos de salud a solicitar una consulta sin que estén acompañados de
sus padres o que éstos hayan firmado una autorización explícita.
Por
último, la violencia física y sexual también forma parte de la compleja trama
de causantes de la alta prevalencia de embarazos juveniles en varias regiones,
y tiene que ser combatida con proactivos servicios de defensa de derechos de los
niños y adolescentes en todos los rincones del país.
Publicado en El Comercio el 17 de setiembre
2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
Medio punto de oro
Medio punto parece una cifra pequeña. Hay
circunstancias en que puede ser muy importante. En el mundo de las aulas, medio
punto adicional en un examen final puede ser imprescindible para aprobar una
materia completa. En el ámbito de un país, medio punto porcentual del PBI parecería
un número minúsculo, pero representa por lo menos 3 mil millones de soles de
posibilidades de gasto e inversión adicional anual.
Hacer realidad un incremento de 0.5% del PBI en el
presupuesto público ejecutado de educación en el Perú resultaría histórico. Dicha
cifra se mantuvo tercamente alrededor del 3% en los últimos diez años, a pesar
de las metas del Acuerdo Nacional del 2002 y Proyecto Educativo Nacional del
2006. Estas políticas de estado prescribieron incrementos anuales de un cuarto
de punto del PBI hasta llegar al 6% del PBI (presupuesto relativo promedio que
le dedican los países desarrollados a esta materia).
El discurso presidencial de Fiestas Patrias tuvo
tres aciertos para quienes abogamos por una mejor educación para salir del
subdesarrollo: haber empezado por el tema educativo, haberse comprometido con este
inédito incremento presupuestal para el 2015, y otro subsecuente en el 2016, y
haber reseñado de manera didáctica las áreas en las que se van a invertir estos
recursos.
Las mejoras educativas en el Perú, que parte de
promedios de aprendizajes bajísimos y
desigualdades enormes, dependen de un activismo incansable, equipos bien
calificados y comprometidos, y un liderazgo indesmayable. Los frentes son
innumerables: educación inicial y primaria, secundaria general y vocacional,
superior tecnológica y universitaria, ámbitos urbanos y rurales, currículos nacionales
y locales, materiales e infraestructura, formación inicial y continua del
magisterio, política salarial, normas de contratación, ascenso y desvinculación
de la carrera magisterial, simplificación administrativa y transparencia de la
gestión en todos los niveles, fortalecimiento de directores y autonomía de las
escuelas, etc.
La gestión actual acaba de cumplir sus
reglamentarios nueve meses de “gestación” y ha dado lugar a un “nacimiento”
esperanzador en el mensaje de 28 de julio. Tenemos todos que contribuir a que
este proyecto de mejora de la educación crezca y se fortalezca con buenas
políticas, eficaz gestión y mayores recursos bien invertidos.
Tal como mostró el CADE por la Educación la semana
pasada, lo mejor del sector privado debe comprarse este gran proyecto ofreciendo,
en primer lugar, educación innovadora y de calidad en todos los niveles
educativos.
En segundo lugar, involucrándose en mecanismos
novedosos, como obras por impuestos y asociaciones público-privadas (APP), para
mejorar la infraestructura educativa pública y la gestión de los institutos
tecnológicos.
Por su parte, el Estado debe agilizar los
procedimientos de operación de las buenas obras privadas, como el convenio de
administración con Fe y Alegría, que es la mejor y más importante APP realizada
en el campo educativo.
Publicado en El Comercio el 20 de agosto del 2014.
miércoles, 23 de julio de 2014
Investigación laboral para el desarrollo
El
mes pasado tuvimos el honor de ser anfitriones de la “IX Conferencia Mundial
IZA sobre Empleo y Desarrollo” en la Universidad del Pacífico. IZA es la red de
economistas laborales con mayor presencia internacional actual y tiene su sede
en Bonn, Alemania. Este encuentro académico tuvo también auspicios del Banco
Mundial y BID.
¿Por
qué estudiar de manera específica los mercados laborales en los países en
desarrollo? Porque sus elevados niveles de informalidad laboral, altas
incidencias de pobreza, y acelerados procesos de migración interna del campo a
la ciudad, entre otras características saltantes, representan para los investigadores
retos únicos a explicar y recomendaciones de políticas novedosas a
proponer.
El
foro contó con exposiciones magistrales a cargo de Gary Fields (Cornell) y Hugo
Hopenhayn (UCLA). Ellos han sido pioneros en modelar teorías para explicar la coexistencia
de sectores modernos de alta productividad con una creciente informalidad
laboral, subempleo y constante migración rural-urbana.
Uno
de los temas centrales este año fue el papel de las habilidades cognitivas y
socioemocionales de los individuos en sus resultados laborales. Al respecto, con
datos peruanos de la Encuesta Nacional de Habilidades (ENHAB), Díaz, Arias y
Vera-Tudela estimaron que ambas competencias son similarmente recompensadas en
el mercado laboral y que añaden alrededor de 10% de ingresos en adición a la educación
formal. Castro, Yamada y Arias demostraron con la misma base de datos que estas
habilidades también influencian las decisiones de optar por una educación
superior universitaria o técnica o incorporarse al mercado laboral terminada la
educación secundaria.
Un
estudio más reciente explora si estas diferencias en habilidades influyen además
sobre el tipo de ocupación elegida en el mercado laboral y sus retornos.
Nuestro trabajo con Pablo Lavado y Luciana Velarde encuentra que parte de la
llamada “brecha salarial por género” se generaría por estas diferencias.
Hay
dos espacios para la discusión de políticas a partir de estos estudios. Por un
lado, se debería garantizar la formación temprana de habilidades cognitivas y
no cognitivas para todos los niños en el Perú. Por otro lado, se debería
asegurar equidad de oportunidades en acceso a todo tipo de empleos sin distingo
de género, raza o cualquier otra fuente de discriminación laboral.
En
este sentido, otra investigación con Francisco Galarza encontró que los
postulantes hombres tienen 31% más de probabilidad que las mujeres de ser
llamados a entrevistas de trabajo, en una muestra de casi cinco mil individuos
que respondieron con currículos comparables a avisos de vacantes.
En
cuanto al primer tema, todavía no se incluye en el currículum de educación
básica en el Perú el dominio de las competencias blandas tan enfatizadas en esta
conferencia. Felizmente, este reclamo empieza a ser crecientemente compartido
por la comunidad empresarial que se queja del enorme déficit de estas
habilidades en los actuales ingresantes a la fuerza laboral en el país.
Publicado en El Comercio el 23 de Julio del 2014.
martes, 1 de julio de 2014
“Ese misterioso cerebro humano”
¿Cuál sería el órgano
del cuerpo humano más importante para la inversión en capital humano, de la que
tanto hemos hablado a lo largo de estas columnas? Sin lugar a dudas creemos que
es el cerebro. Por ello resulta crucial entender su funcionamiento para economistas, educadores, médicos, psicólogos,
psiquiatras, antropólogos, marketeros y otros estudiosos interesados en el
aprendizaje, comportamiento y desarrollo humano. De hecho, en los últimos años se
están desarrollando disciplinas fronterizas tales como la neuroeconomía,
neuroeducación, neuropsicología y neuromarketing. Sin embargo, resulta
sorprendente lo poco que realmente se sabe sobre el funcionamiento de este
misterioso y complejo órgano.
Tecnologías avanzadas como
tomografías computarizadas e imágenes de resonancias magnéticas funcionales, con
un grado de precisión de hasta un milímetro cúbico, al igual que investigaciones
con pacientes con diversas lesiones cerebrales y otras especies, han permitido
una mayor acumulación de conocimiento sobre el cerebro en las últimas décadas,
pero todavía el avance es muy incompleto.
Grafiquemos el mayúsculo
reto científico en unos cuantos datos: el cerebro humano en un adulto pesa un
promedio de 1.5 kg pero contiene hasta cien mil millones (10 elevado a la
potencia 11) de neuronas, que son las responsables de transmitir señales a
través de hasta mil billones (10 elevado a la 15) de conexiones sinápticas, que
están detrás de todas nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Se estima
que el total de axones, prolongaciones
de neuronas transmisoras de impulsos nerviosos, en un solo cerebro sobrepasa
los 150 mil kilómetros de longitud ¡más de 13 vueltas completas al planeta
tierra!
Un buen libro de
divulgación es "Los 12 principios del cerebro" del biólogo molecular
John Molina, que hace accesible el conocimiento sobre el cerebro a padres,
educadores y empresarios. Una de sus principales mensajes es que, si bien todas
estas neuronas y sistema cerebral tienen una estructura parecida en todos, el
“cableado” entre ellas es específico a cada ser humano. Una metáfora adecuada son
las vías de comunicación: las autopistas y avenidas neuronales son iguales en
todos pero la individualidad es infinita en los jirones y calles cerebrales
específicas. Así, por ejemplo, “desde sustantivos hasta verbos y otros aspectos
gramaticales, cada uno de nosotros almacena el lenguaje en áreas diferentes”
(p.76).
Por ello, Molina aboga
por enfoques individualizados de atención a estudiantes de una materia, y a
clientes y empleados de una empresa. En el caso de la educación, la sugerencia
práctica sería combinar sesiones tradicionales, dirigidas a todo un salón de
clases, con cada vez mayor cantidad y calidad de talleres con grupos pequeños,
que atiendan las velocidades diferentes de desarrollo de distintas áreas del
cerebro.
Para culminar con
esta primera entrega sobre el funcionamiento del cerebro, recordemos que, desde
una perspectiva evolucionista, el cerebro humano se desarrolló mientras el
hombre caminaba grandes distancias para proveerse de alimento y refugio. Y parece
que la correlación positiva continúa, aún en épocas actuales de crónico
sedentarismo. Está comprobado rigurosamente que la memoria de largo plazo, y
las capacidades de razonamiento, atención y resolución de problemas, mejoran
con una rutina de actividad física moderadamente intensa realizada al menos tres
veces por semana. Así que ¡muévase!
Publicado en El Comercio el 23 de Junio del 2014.
miércoles, 4 de junio de 2014
“Flexiseguridad en educación superior”
La presión demográfica,
la mayor cobertura de educación secundaria, y el crecimiento económico de las
últimas dos décadas, han sido factores cruciales para el incremento sostenido
en la demanda por educación superior en el país, sobre todo a nivel
universitario. El sistema peruano ha respondido con un incremento masivo en la
oferta de universidades e institutos, principalmente privados, bajo el modelo
contemplado en el DL 882.
En un artículo reciente
(“Mas acceso con menor calidad en la educación superior”, Apuntes, 2013)
comprobamos que el acceso a educación superior en el Perú se ha incrementado
sustancialmente en la última década. Lo novedoso del estudio es que se utilizó
una encuesta que mide habilidades de varias generaciones. El trabajo comprobó un
deterioro significativo en habilidades cognitivas de los universitarios
ingresados recientemente. A dicho proceso ha contribuido el menor nivel de
selectividad del sistema, principalmente de las universidades privadas. Así,
una de las razones del deterioro de la calidad de profesionales en el Perú
sería las menores habilidades de las últimas generaciones de estudiantes.
Si bien se requiere un
incremento de la educación superior como herramienta para el desarrollo del
país, es necesario que venga acompañado de reglas de juego que preserven
sistemas de admisión exigentes y estándares de calidad adecuados. De nada sirve
tener un mayor porcentaje de jóvenes con educación superior si, al llegar al
mercado laboral, lo único que obtenemos son más subempleados profesionales. En
otro estudio con Pablo Lavado y Joan Martínez (“¿Promesa incumplida?: La
calidad de la educación universitaria y el subempleo profesional en el Perú”,
2014) hemos estimado un incremento en el subempleo profesional de 29 a 40% en
los últimos años.
Es en el marco de estos
resultados desalentadores que se inscribe el debate actual sobre una nueva Ley
Universitaria y una Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria.
Creemos que debe primar una legislación flexisegura (término que tomo prestado y
adapto de la doctrina de flexiseguridad laboral).
Por un lado, la
legislación debe promover mucha flexibilidad y diversidad de modelos
universitarios, que atiendan de manera rápida y eficaz las cambiantes
necesidades del país y la incesante revolución tecnológica que está afectando el
modelo tradicional de enseñanza e investigación universitaria. Demasiado
reglamentarismo, en este sentido, no ayudará a mejorar la calidad de la
educación superior.
Por otro lado, el
proceso de licenciamiento debe asegurar condiciones mínimas de calidad para la
provisión del servicio educativo, en todas las instituciones públicas y privadas,
ya que se trata de un mercado con importantes asimetrías de información. De
esta manera, los jóvenes tomarán decisiones trascendentales para sus vidas con mejor
información y menores riesgos.
En esta línea, se
necesita con urgencia el “Observatorio Laboral Educativo” (OLE) que indique la
empleabilidad real de los egresados de todas las carreras, universidades e
institutos de educación superior. Felizmente, los Ministerios de Educación y
Trabajo, junto con IPAE y la colaboración de SUNAT, finalmente están haciendo
realidad esta última propuesta (que hemos formulado desde hace ocho largos años
sin que “se oyera, padre”).
PD:
Descansa en paz estimado Fritz y muchas gracias por todos tus aportes al
desarrollo del país.
Publicado en El Comercio el 28 de Mayo del 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
¿Fin de la productividad?
TED es una de esas páginas de
Internet imperdibles para aprender algo nuevo de la frontera del conocimiento, cada
día, en forma didáctica y gratuita. Empezó con conferencias presenciales hace 30
años, pero desde el 2006 ha acumulado cerca de mil videos de 10 a 20 minutos sobre
ciencias, artes, educación, tecnología, desarrollo, entretenimiento, entre
otros interesantes campos.
Precisamente a través de TED
llegué a un fascinante debate sobre el futuro crecimiento de la productividad. Por
un lado, Robert Gordon, connotado macroeconomista de Northwestern University,
plantea que la actual revolución en tecnologías de información no genera los
impactantes saltos en productividad que sí lograron los grandes inventos de los
últimos dos siglos (energía eléctrica, motor a combustión, agua potable y desagüe,
entre otros).
Gordon se muestra pesimista acerca
de las tendencias de la productividad en el mundo y, sobre todo, en Estados
Unidos que tiene a su demografía, brechas educativas, desigualdad y elevada
deuda pública como problemas adicionales. Acaba su presentación proponiéndonos un
dilema muy gráfico: si tuviéramos que escoger entre acceder al inodoro o contar
con un smartphone, ¿con cuál nos quedaríamos?
Por el contrario, Erik Brynjolffson,
destacado economista de la información y tecnología del MIT, señala que estamos
en los inicios de la conversión de esta revolución fundamental de tecnologías
de computación en mayores y mejores bienes y servicios. La evidencia de
revoluciones tecnológicas anteriores muestra que hay un período de maduración de
varias décadas desde que ocurren las invenciones básicas hasta su masificación en
innovaciones comerciales y su generalización en todas las organizaciones y
procesos productivos.
Las ventajas de esta era actual
serían que es digital (los bienes y servicios digitales se pueden reproducir y
entregar simultáneamente millones de veces a costo marginal casi nulo y sin
perder un ápice de calidad), exponencial (como lo demuestra el incremento en la
capacidad de almacenamiento y procesamiento de información en aparatos cada vez
más minúsculos) y combinatoria (las nuevas innovaciones se montan sobre las
innovaciones anteriores).
De hecho, toda esta columna ha
sido posible gracias a la revolución de la información. De manera gratuita e
instantánea me puedo enterar de la frontera del conocimiento y aplicarla a mis
quehaceres de enseñanza, investigación y divulgación. Mucho del nuevo valor
provisto por estos servicios gratuitos está sucediendo tan rápido que ni
siquiera ha habido tiempo suficiente para diseñar metodologías de inclusión dentro
del PBI convencional (que considere todo el valor para los ciudadanos de
descargas gratuitas e ilimitadas de videos, páginas, audios, y aplicaciones que
pueden ser educativos, informativos o de puro entretenimiento).
La mayor parte de los
asistentes a este debate estuvieron de acuerdo con Brynjolffson. Yo también
considero que van a seguir generándose enormes ganancias de productividad gracias
a esta revolución fundamental en el modo en que nos comunicamos, adquirimos y
aplicamos conocimiento a todos los sectores productivos y ámbitos de la vida. Y
usted amigo lector ¿qué opina? (mientras tanto le recomiendo que se dé una
vuelta por TED con frecuencia para seguir aprendiendo, ganando productividad y
empleabilidad).
Publicado en El comercio el 30 de Abril del 2014
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