lunes, 10 de febrero de 2014

Innovaciones en educación

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes”. Esta es una célebre frase del estudio de McKinsey sobre los mejores sistemas educativos del mundo que ha ido calando en la conciencia colectiva de nuestro país. Y no le falta razón, por lo que se debe reclutar cada vez a mejores jóvenes en la profesión docente. Hay que ofrecerles una carrera atractiva y de alto reconocimiento.

Enseña Perú, Crea+ y otras organizaciones juveniles son los primeros indicios de una nueva generación de jóvenes con gran potencial que, de encontrar una profesión prestigiosa y estimulante, se embarcarían en la carrera docente. Asimismo, toca capacitar intensivamente y evaluar continuamente al stock actual de profesores. Finalmente, hay que ofrecer una salida rápida y digna a aquellos maestros que, por múltiples razones, no pueden o desean seguir en el magisterio.

El papel del director de escuela es crucial. Fe y Alegría 58 en Jicamarca (primer lugar en rendimiento de escuelas públicas por varios períodos) demuestra que una excelente directora, con mucho conocimiento e inmensa pasión, puede lograr grandes resultados en medio de circunstancias económicas muy precarias.

El convenio con Fe y Alegría para la administración de estos colegios públicos tiene un elemento distintivo: la capacidad de los directores de seleccionar a los maestros, pagados por el Ministerio de Educación, que mejor sintonicen con las ambiciosas aspiraciones de la institución y las apremiantes necesidades de los chicos.

Pero, todos los directores de colegios, públicos y privados, pierden muchísimo tiempo en procedimientos estériles requeridos por UGEL, direcciones regionales y el ministerio, en vez de dedicarle más horas a los aprendizajes de los niños. Aún colegios ejemplares como los Fe y Alegría tienen que suplicar durante años por plazas docentes no cubiertas, contratos de personal, presupuesto de mantenimiento, entre muchas otras cosas elementales (de hecho, la salud de varios directivos de Fe y Alegría se ha visto quebrantada por el permanente estado de ansiedad y frustración provocado por estas situaciones kafkianas).

El Estado tiene que aprender más de experiencias innovadoras que están ocurriendo ya en el país. Por ejemplo, la red de colegios Innova muestra un gran potencial para proveer educación de buena calidad a costos bastante razonables, aún comparables con los presupuestos invertidos en escuelas públicas.

Una de las claves del modelo Innova es la óptima utilización de las TICs para que complementen, no que sustituyan, la labor diaria presencial de los docentes. Resaltan tres estrategias: la estandarización de calidad de todas las clases, a través de la preparación de clases modelo consultadas por todos los profesores en la red de escuelas; las sesiones de tutoría personal con programas educativos de refuerzo, para que cada alumno pueda avanzar a su propio ritmo; y el acompañamiento semanal a docentes en el aula, para identificar estrategias de mejora en la enseñanza.

Como los tiempos urgen y la necesidad de proveer una educación masiva de calidad en el Perú apremia, el Estado debe apoyarse más en reconocidas organizaciones de la sociedad civil y del sector privado, con deseos de contribuir a la educación de manera directa, a través de diversas modalidades de asociación público-privada. ¡Estamos realmente en una carrera contra el tiempo y subdesarrollo!.


Publicado en El Comercio el 5 de Febrero del 2013

jueves, 9 de enero de 2014

Aprobados a corto plazo ¿jalados a mediano plazo?



Terminamos el 2013 creciendo alrededor de 5%, por debajo de nuestro potencial de 6% y del promedio del lustro anterior de 6.5%. Hubo un factor externo (nueva reducción de precios de exportación de 7%) que explica parte del resultado, pero también una variable más interna (incremento de la inversión privada de sólo 4%) que no podemos darnos el lujo de descuidar, si queremos seguir camino al desarrollo. La nota de corto plazo es aprobatoria, con varias sugerencias de mejora. La sostenibilidad del crecimiento a mediano plazo dependerá de un clima más favorable y predecible para la inversión privada, mejores instituciones públicas, mayor infraestructura física y un gran salto en la calidad de nuestro capital humano.

Ahora bien, resulta más fácil implementar cualquier megaproyecto de infraestructura (como una segunda línea del Metro de Lima o la carretera longitudinal de la Sierra) que incrementar los aprendizajes de gran parte de nuestra niñez. He allí una gran fuente de frustración para todos. El gasto público en educación sigue en 3% del PBI, a pesar de todos los buenos discursos. Esto parece “inconsistente” con un mayor crecimiento futuro de la economía.  Pero la “caja fiscal” sólo tiene 16% del PBI a repartirse entre 18 ministerios, 25 regiones, cientos de provincias y miles de distritos. Y todo reclamo resulta de máxima prioridad, desde inversiones en seguridad ciudadana hasta mejoras en el gasto en salud y protección social.

Paradójicamente, las diversas instancias del sector Educación devuelven anualmente no menos de mil millones de dólares de presupuesto, alrededor de medio punto del PBI, por incapacidad de gastar e invertir más y mejor. Y el sector se encuentra entrampado en un enjambre de normas y procedimientos kafkianos que no se atacan de raíz (por ejemplo, una simple renovación de alquiler del local del Consejo Nacional de Educación siguió 89 trámites que tomaron 98 días). Mientras tanto, los aprendizajes continúan estancados (sólo 13% de niños de segundo grado logran el nivel adecuado de rendimiento matemático y nos mantenemos en la cola de la prueba PISA), a pesar del foco de atención que han tenido en los últimos años y dos administraciones gubernamentales distintas.

¿Debemos ser pesimistas sobre el futuro de la educación y la posibilidad de alcanzar el desarrollo del Perú? No necesariamente. Hay varias tendencias esperanzadoras que depende de todos nosotros consolidar. Cada vez hay más organizaciones aportando en el sector: agrupaciones de jóvenes profesionales que destinan sus primeros años a la enseñanza en escuelas públicas; empresarios líderes que invierten directamente en innovaciones en la educación básica y superior; gremios que analizan y reclaman una política educativa de mayor envergadura. Asimismo, un creciente número de profesionales de primer nivel se está sumando a trabajar directamente en la gestión del sector educación, y esperamos que se puedan mantener en esta impostergable labor por sucesivos gobiernos.

En suma, se trata de convencer y persistir para el logro de un gran salto cualitativo que tomará necesariamente varias décadas de largo y arduo esfuerzo, pero que debe empezar ahora y no amainar en el camino. Es el mejor homenaje que le podemos brindar a Jesús Herrero, ese gran apóstol de la educación peruana que nos dejó súbitamente el mes pasado cuando tenía mucho más que aportar todavía. 

Publicado en El Comercio el 8 de Enero del 2014

miércoles, 11 de diciembre de 2013

PISA nos pide prisa

Partamos por el principio de que las competencias adecuadas en comprensión lectora, matemáticas y ciencias no son los únicos objetivos que debe perseguir una educación de calidad. La formación de buenas personas y ciudadanos socialmente responsables son fines igualmente importantes. Sin embargo, un joven peruano del siglo XXI carente de una capacidad mínima de comprender e interpretar textos,o de aplicar razonamientos matemáticos y principios científicos básicos a la vida diaria, tendrá muy pocas oportunidades de éxito en la vida y será para todo fin práctico un “analfabeto funcional”.

Los últimos resultados de la prueba PISA 2012 desnudan esta cruda realidad. No podemos aspirar a ser un país desarrollado,que descanse en ciudadanos plenamente productivos, con estos índices lamentables de aprendizaje. Es correcta y valiente la decisión de seguir participando en la prueba PISA y compararnos con otros 65 países que ya están en elevados niveles de desarrollo o que aspiran a lograrlo en un futuro cercano.Nuestra ubicación al fondo de la tabla confirma que todavía estamos muy lejos de lograr que nuestro capital humano sea una ventaja competitiva para el país.

PISA nos debe permitir también comparar nuestros resultados en el tiempo y evaluar si estamos mejorando a un ritmo suficiente como para alcanzar estándares educativos razonables en las próximas décadas. Al respecto, de manera consistente con las tendencias observadas en las pruebas de segundo grado, mejoramos en comprensión lectora (de 327 puntos en promedio en 2001 a 384 puntos en 2012), pero a un ritmo claramente insuficiente (sólo 1.5% promedio anual), pero no hacemos un ápice de progreso en matemáticas (seguimos alrededor de 370 puntos promedio). Este estancamiento es peligroso porque nos condena a una sociedad que solo puede ser buena en actividades básicas de extracción de recursos, pero que carece de habilidades para darle valor agregado a la producción de bienes y servicios competitivos internacionalmente.


¿Cómo salir de este estancamiento? Dos estrategias cruciales aplicadas en los países de más alto rendimiento educativo y los que más mejoraron fueron: 1) captar a los jóvenes más talentosos para ser mejores profesores,y reconvertir a los actuales con mayor capacitación en mejores metodologías de enseñanza;2) mayor acompañamiento por parte de especialistas tanto a los docentes en el aula, para identificar oportunidades de mejora, como a los alumnos que empiezan a quedarse atrás, a través de talleres de reforzamiento en horas adicionales de trabajo escolar. 

Publicado el 9 de Diciembre del 2013 en El Comercio

Alicante alicaída

Estuve en octubre por una semana de labores académicas en la denominada “Costa Blanca” de España frente al mar Mediterráneo (gran fuente de inspiración para trabajar, pero gran tentación para, por el contrario, ¡dejar de trabajar!). Alicante es la quinta ciudad más poblada de España y tiene una milenaria historia. Es preciosa, pero sufre todos los males actuales de la Península Ibérica. Su tasa de desempleo en el tercer trimestre del 2013 fue de 27.3%,por encima del paro total español de 26.0%.   

¿Ha mejorado la situación de España desde que fuimos a Galicia y Madrid el año pasado? Muy poco. Todavía se encuentra en plena fase de estabilización económica. Se han tenido que efectuar dolorosos recortes en sueldos y cuentas fiscales. Los mercados financieros, los organismos internacionales y el propio sentido común no daban otra alternativa. Es loable que todos estos ajustes estén ocurriendo sin una crisis mayor en el sistema democrático. Las rentas salariales han caído hasta en 8.5%, mientras que la prima de riesgo, que es la única variable que ha mejorado significativamente, ha bajado de un máximo de 600 puntos que encontramos hace un año a menos de 250 puntos en la actualidad.

El libro Todo lo que era sólido de Alonso Molina, reciente Premio Príncipe de Asturias, da una perspectiva histórica impresionante a la realidad actual española. Se sobre dimensionó mucho el tamaño del Estado en todos sus niveles y no hubo evaluaciones de factibilidad económica y social que justificaran muchos proyectos financiados con recursos baratos y una ilusión de que todo era sólido. La corrupción también tuvo terreno fácil en esta “fiesta inolvidable” que parecía interminable por la cantidad fácil de recursos que la alimentaba.

Visitamos la Ciudad de las Artes y Ciencias de Valencia que costó 1,500 millones de euros, pero que luego de 15 años de inaugurada solo ha recaudado 800 millones. Estuvimos varias veces, voluntaria e involuntariamente, en el Aeropuerto de Barajas, cuya ampliación ha costado 6,000 millones de euros (con sistemas de trenes internos subterráneos para desplazarse entre terminales), pero que se observa permanentemente semivacío a distintas horas y en distintos días. 

Sin embargo, como me decía un catedrático español, las cosas están peor que hace cinco años pero mucho mejor que hace 25 años. Creo haber percibido una diferencia generacional importante en esta crisis: los mayores de 45 no se sorprenden de estos años difíciles y están resignados a pasarlos echándoles la culpa a todos los políticos ineptos y corruptos. Son los jóvenes los más fastidiados porque es la primera vez en sus vidas que viven una crisis (no obstante, tienen al fútbol profesional de más alto nivel en el mundo, el sistema universitario público y la casa de los padres como suerte de “antídotos”para superar estos años complicados).

Algunas cifras económicas españolas empiezan a dejar el terreno negativo (el PBI creció por primera vez en tres años un 0.1% en el tercer trimestre), pero salir de esta crisis estructural tiene para largo: según estimados del FMI, la tasa de desempleo española seguiría alrededor del 25% hasta el 2017. El subempleo, la economía informal (“sumergida” como la llaman los españoles) y las redes familiares de protección son y serán los mecanismos de defensa para sobrevivir en estos malos años,desafortunadamente necesarios, para que España salga fortalecida y competitiva.  


Publicado en El Comercio el 11 de Diciembre del 2013

jueves, 14 de noviembre de 2013

“Alemania: Las buenas y no tan buenas noticias”

Gracias a la cooperación oficial alemana, pude pasar unos días en la tierra teutona y aprender mucho sobre su economía y sociedad actual. Definitivamente, la coyuntura económica alemana no es de crisis, sino de prácticamente pleno empleo (su tasa de desempleo nacional es de 5 por ciento y ciudades como Trier o Frigurgo tienen menos de 3 por ciento de desempleo).

Se trata de una sociedad donde el transporte público funciona a la perfección, pero donde resulta un buen gustito tomarse un taxi (¡todos los taxis son autos Mercedes Benz del año!). Caminamos durante un viernes por la tarde en un centro comercial regional de ropas de marca, como Versace y Armani, y las clásicas alemanas Adidas y Puma. Estaba bastante lleno de despreocupados alemanes dispuestos a comprar de todo y a todo precio.

La innovación alemana está por todas partes. Visitamos un centro líder mundial en micro y nano materiales,  dentro de una universidad regional, que hace investigaciones conjuntas con Bosch y Siemens, financiados de manera competitiva por el sector público alemán a nivel federal y estatal. En la vida diaria, podemos citar otro ejemplo: los baños públicos tienen excusados ¡con tapas que giran automáticamente 180 grados para ser absolutamente desinfectados en cada uso!

Pero hay noticias que no son tan buenas. Hace ocho años que la población alemana está disminuyendo, lo cual impone un límite severo a su crecimiento económico de largo plazo, tanto por razones de fuerza laboral como de mercado interno de consumo. Por ejemplo, en las calles y parques de las ciudades alemanas se ven más parejas con mascotas que con niños. De hecho, no es casualidad que los centros comerciales carezcan de tiendas de juguetes.     

Asimismo, a pesar de ser la cuarta economía del mundo y primera de Europa, solo tiene cuatro universidades entre las cien primeras del mundo en los rankings internacionales. Se supone que tratándose de la única potencia desarrollada que no tiene una crisis presupuestal, debería poder invertir más recursos en lograr un mayor liderazgo en investigación de talla mundial.  

Por otro lado, hay presión social y necesidad de que una mayor proporción de habitantes acceda y culmine la educación universitaria. Esto implica acceso no solo a las grandes y reconocidas universidades de investigación, sino a otros modelos de universidades de ciencias más aplicadas. El debate actual es si es que estos títulos pueden ser comparables a los tradicionales de mayor contenido académico y si pueden conducir a maestrías y doctorados.

Por último, un dato sorprendente que puede tener un origen histórico valioso para el desarrollo industrial de Alemania, pero que podría revisarse ahora, es la decisiva decisión sobre el futuro laboral de los niños recién acabada la educación primaria. Dependiendo de las aptitudes y desempeño mostrados por los niños en la primaria, se les destina a una educación secundaria y superior académica, o a una formación vocacional orientada al trabajo técnico. Parecería muy restrictivo bloquear el potencial acceso a la universidad u a otro tipo de institución superior a chicos desde tan temprana etapa de sus vidas. Sabemos que muchos jóvenes (y hasta adultos) talentosos recién descubren su verdadera vocación profesional bastante tarde en sus vidas, por lo que no tiene sentido que el sistema lo haya definido todo antes de iniciada la adolescencia. 

Publicado en El Comercio el 5 de Noviembre del 2013

jueves, 7 de noviembre de 2013

Del barrio de El Porvenir a decano en la Universidad del Pacífico

El economista Gustavo Yamada contó su historia de superación y esfuerzo en una entrevista para Posdata

JUAN AURELIO ARÉVALO
Tengo 50 años. Estudié la primaria en el colegio nacional 441 Javier Prado y la secundaria en el Felipe Santiago Salaverry. Soy hincha de Alianza, pero siempre he sido un mal futbolista. Tengo una linda esposa y dos hijos. ¿Mi mayor virtud? La perseverancia y lo que los psicólogos llaman resiliencia. ¿Mi peor defecto? Me hubiese gustado ser más integral: ser un buen deportista, tocar un instrumento. Después de almuerzo entro a You Tube y, por 10 minutos, escucho música clásica. Estoy aprendiendo a escucharla.
Lo primero que se le viene a Gustavo Yamada a la mente al recordar El Porvenir es la bodega de su padre. “Yo veía entrar a todo tipo de consumidores y de familias. La austera modelo, la grande, los migrantes de primera generación de la sierra, los de origen afroperuano. Ese crisol de muchas razas también lo viví en el colegio”.

— Así que de niño ya iba diferenciando a distintos grupos…
Creo que la curiosidad académica nació ahí. De chico me gustaba devorar libros y observar. Ese contexto de transacciones me fue llevando a interesarme por la economía, pero lo que me terminó de animar fue ver al ministro Silva Ruete en televisión.
Me parecía importante lo que discutía. Sus decisiones afectaban el manejo diario de la economía familiar.
— Me imagino que su paso de un colegio público a una universidad privada fue complicado…
Definitivamente fue el momento decisivo de mi vida. Yo creo que la primaria fue bastante razonable en términos de calidad, pero en secundaria sí encontré un bache bien fuerte. Tanto en la empatía de los profesores con los muchachos como en la capacidad de transmisión de conocimientos. En cuarto y quinto de media tuve meses enteros sin ir al colegio por huelgas del Sutep. Yo me relajé en la secundaria. Además, en ese tipo de barrios la imagen de chancón no es popular.

— ¿Se sentía excluido?
Cuesta integrarse. A ver… vives en La Victoria y eres pésimo futbolista, chancón y no eres muy atractivo físicamente. ¿Qué haces? A mí me ayudó la música. Me aprendía las letras de canciones, tenía mi radio a pilas…

— Felizmente no le cayó Apdayc…
¡No! [risas] Yo tenía claro que debía intentar ser número uno del colegio porque tenía acceso asegurado o preferencial tanto a la universidad privada como a la pública. Mis opciones eran San Marcos o la Villarreal. Pero tenía un tío que enseñaba por horas en la de Lima. Era contador, el que más había progresado en la familia, y él le dijo a mi papá que hiciera el esfuerzo para que yo fuera a la Pacífico o a la Católica.

— ¿Y qué dijo su padre?
Yo soy el mayor de cinco hermanos. Mi madre murió cuando tenía 14. Era un esfuerzo muy grande, pero mi papá dijo: “Lo voy a hacer, pero probemos el primer año. Si no alcanza la plata, irás a una universidad nacional”. Y así vine a la Pacífico. Salaverry 2020. Primera vez por estos barrios. Luego mi tío se enteró de que la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) había destinado un fondo para que los hijos de migrantes pudieran estudiar y eso me aseguró terminar la universidad.

— En marzo escribió un artículo sobre cinco hábitos para brillar en la vida. El último era cuestionarse constantemente lo aprendido…
Sí. Yo recuerdo que en la universidad me era muy difícil preguntar, intervenir. Yo tenía al costado a chicos del Santa María, de Inmaculada, pero logré esa actitud. Yo siempre le pregunto a mis alumnos: “¿Cómo hacen para diferenciarse de Google?”. Tienes que tener esa capacidad reflexiva, inquisidora. Preguntarte qué tal si esto no es verdad.

— Y de lo que ha investigado, ¿qué dato lo ha hecho cuestionarse, decirse a Ud. mismo: no puede ser?
Por ejemplo: hay preguntas que internacionalmente se han validado para medir lo que debería saber un niño al final del segundo grado. Una es: hay una caja con 25 bolitas, rojas y azules. Si 13 bolitas son rojas, ¿cuántas son azules? Esa pregunta solo el 13% de los chicos en el Perú la pueden responder correctamente. Eso a mí me frustra bastante. En Corea y Finlandia es el 99%.

— ¿Y qué será de ese niño después?
Si esos chicos tienen 8 años, de aquí a 10 una buena parte entrará a la fuerza laboral en un mundo donde todo es lectura y comprensión. Lo más probable es que si en segundo grado no podían hacerlo bien, la tendencia es empeorar. Y esa es la fuerza laboral futura del Perú. Frustra, pero me anima a seguir investigando estos temas porque nos estamos jugando el desarrollo del Perú.

— Para ese niño de la bodega, que se convirtió en viceministro de Promoción Social y hoy es decano de Economía de la Pacífico, ¿cuál ha sido la mayor lección en la vida?
Hay un tema fundamental: tiene que haber más igualdad de oportunidades. En mi caso el esfuerzo y el talento me ayudó, pero qué hubiera pasado si no tenía a ese tío que me aconsejó o si mi padre no hubiese tenido esa bodega que le permitió distraer algún tipo de capital en la educación. O si no hubiese sido nikkéi. Ahora hay un poco más de oportunidades con Beca 18, pero las probabilidades que ocurra lo mismo que me pasó a mí son muy pequeñas para una gran mayoría. En todas las sociedades que han avanzado, el desarrollo de la educación ha sido clave. Te posibilita crecer y da legitimidad a la movilidad social. Llegas a cierto lugar porque te esforzaste, porque ‘chancaste’. Yo creo que no se trata de igualar los ingresos sino igualar las oportunidades. Las diferencias son legítimas y necesarias porque dan sentido a que te esfuerces.

— ¿Y por su esfuerzo lo veremos pronto en el directorio del BCR?
Quién sabe. Si hay un relativo consenso en las candidaturas, sí voy a colaborar. Pero no me quita el sueño.

Publicado por El Comercio el 25 de Octubre del 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

Conexiones Disfuncionales

Estuve en Alemania y España invitado por la cooperación alemana para un excelente curso dirigido especialmente a decanos de América Latina.  Pero llegar a la germana Saarbrucken resultó una verdadera pesadilla, perdiéndome el primer día entero del curso. Dado que no hay vuelos directos a Alemania desde Lima (necesarísimos, pues se trata de la primera potencia europea y cuarta en el mundo), me ofrecieron un vuelo en Avianca hasta Bogotá con conexión Bogotá-Frankfurt por Lufthansa (itinerario supuestamente muy eficiente por ser ambos parte de Star Alliance).

Sin embargo, perdimos la conexión en Bogotá, a pesar del buen clima. Estuvimos en Lima dentro del avión sin despegar por más de media hora sin explicación ¿Demasiado tráfico en la única pista del Jorge Chávez? Llegamos a Bogotá y también  demoramos más de 15 minutos para parquear, pero nos indicaron a los pasajeros destinados a Frankfurt que el otro avión nos esperaría. ¡Qué frustración ver el otro avión cerrado, aunque faltaban 10 minutos para su despegue!

La verdadera pesadilla recién empezaba. Prometieron ubicarnos en el siguiente vuelo: ya no directo a Alemania sino con Avianca a Madrid, conectando a Frankfurt por Iberia. Nos mandaron a dormir por la noche a un hotel. Al día siguiente, nos enteramos en el aeropuerto que Avianca iba retrasada, por lo que no era posible la conexión con Iberia sino que una posterior con Lufthansa. Finalmente “cruzamos el charco” pero al llegar al counter de Lufthansa en Madrid, nos dijeron que no teníamos boletos para la conexión porque Avianca solo había hecho reservas desde Bogotá. La aeromoza alemana llamó tres veces a Avianca para que emitieran el boleto sin éxito. Tuvimos que regresar al nuevo terminal de Barajas y exigir a Avianca que emitieran el boleto, ir nuevamente al viejo terminal de Barajas para finalmente poder abordar el vuelo a Frankfurt. ¡Llegamos a Alemania 23 horas después de lo programado!

¿Qué lecciones extraer de esta experiencia? Para las  aerolíneas y agencias de viaje: no vender vuelos con tan poco tiempo de conexión (una hora quince minutos) o informar, obligatoriamente, que existe el riesgo de perder la conexión a cuenta del pasajero. De acuerdo a estadísticas recientes, 25% de vuelos tienen más de 15 minutos de atraso y seguramente Lima y Bogotá tienen retrasos mayores.

Tener un protocolo obligatorio de manejo de casos de pérdidas de conexiones internacionales, empezando por el buen trato al cliente frustrado, así como asegurar que las siguientes aerolíneas en la cadena tendrán todos los procedimientos en regla para aminorar los costos para el sufrido pasajero.

Los pasajeros deben considerar tres potenciales costos cuando compran tickets con estas conexiones disfuncionales: psicológico, por las incertidumbres y molestias hasta llegar al destino final; físico, pues son agotadores los ajetreos y cargas entre diversos e inmensos aeropuertos, migraciones y aduanas; y el famoso costo de oportunidad, por todo lo que se deja de hacer en ese día esfumado. La estrategia sugerida aquí es la minimización de pérdidas: llevar siempre en el equipaje de mano varios buenos libros o un dispositivo electrónico para leer mucho (en parte de trabajo, pero en parte de placer, a fin de reducir el estrés acumulado) o terminar viendo todas las películas (buenas y malas) que se ofrecen en los aviones. 

Publicado en El Comercio el 16 de Octubre del 2013.