Grade ha servido de semillero para profesionales que luego han ocupado importantes cargos a nivel nacional e internacional.
Hace unos meses el Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade) cumplió 35 años de vida. En esta edad cronológica, encontramos a Grade con una gran madurez institucional y un grueso volumen de producción de conocimiento e ideas que lo consolida como uno de los mejores ‘think tanks’ del país y la región. Grade tiene un enfoque multidisciplinario y cuenta con economistas, antropólogos, historiadores, sociólogos, pedagogos, psicólogos, entre otros profesionales.
Como su nombre lo indica, Grade nació para realizar análisis para el desarrollo. Sus investigaciones se caracterizan por un alto rigor académico y estándares internacionales, siempre con la mira de conocer mejor la realidad peruana e identificar propuestas de políticas y programas basados en evidencia. Por esta misma razón, Grade también ha servido de semillero para muchos profesionales que luego han ocupado importantes cargos públicos a nivel nacional e internacional.
Como parte de este onomástico, Grade nos entrega un libro con once balances de investigación. Vale la pena leerlo. Javier Escobal señala que uno de los mensajes recurrentes del libro es la necesidad de entender “cómo contextos heterogéneos pueden generar impactos diferenciados de una misma política… [y que] al mismo tiempo, para enfrentar el problema se requieren estrategias intersectoriales articuladas”.
En educación, se revisa el impacto del contexto, la composición escolar y el nivel socioeconómico en el rendimiento de los estudiantes, se analizan las grandes brechas de equidad todavía existentes, y se discuten avances en la atención y educación de la primera infancia, además de los retos de la carrera docente en el Perú. En programas sociales, se hace un balance del impacto de una década de Juntos, así como de otros programas alimentarios y nutricionales, y hay reflexiones sobre la magnitud y consecuencias de la violencia infantil. En medio ambiente y recursos naturales, se examinan los cambios institucionales y comunales a partir del auge de la minería, y lo mismo se hace con las adaptaciones en ecosistemas de montaña al cambio climático. Finalmente, se evalúan los aportes de la economía del comportamiento a diversos aspectos en los que nos gustaría impactar para acelerar nuestro desarrollo.
Quisiera finalizar esta columna solidarizándome con todos los peruanos afectados por este terrible e inesperado episodio de El Niño costero. Lo más positivo de la experiencia han sido los múltiples gestos de apoyo a las víctimas de parte de miles de ciudadanos, organizaciones y empresas, y la actuación destacada del Gobierno y las Fuerzas Armadas en la atención de la emergencia de manera simultánea en muchos puntos del país.
Lo más negativo del evento fue la comprobación de que la magnitud del desastre pudo haberse reducido significativamente de haberse evitado el uso y el abuso de los traficantes de terrenos.
Nos jugamos en esta reconstrucción la tarea de reorganizar adecuadamente el uso del territorio y planificar el crecimiento sostenible de las ciudades, con áreas efectivamente intangibles y sistemas de construcción y drenajes adecuados para que el próximo Niño, terremoto o tsunami nos agarre mejor preparados.
Publicado en El Comercio el 16 de abril de 2017
lunes, 24 de abril de 2017
viernes, 24 de marzo de 2017
¿Qué deben tener en cuenta los jóvenes al elegir una carrera?
Los estudiantes deben considerar sus pasiones y
habilidades, así como la demanda de la carrera, sugiere Yamada.
¿Es mejor seguir una carrera universitaria o una
técnica? ¿Qué carrera puede ofrecerme un mejor retorno a futuro? ¿Quiénes son
los profesionales más demandados en el mercado? Son dudas que surgen cuando un
jóven planea lo qué hará terminando el colegio; y no saber qué camino seguir
puede llevarlos, a menudo, en la dirección errónea.
En ese sentido, los economistas Pablo Lavado, Gustavo
Yamada y Nelson Oviedo elaboraron un estudio con datos de Ponte En Carrera,
para percibir el uso de la información de los salarios de los egresados y los
institutos.
El Comercio conversó con Yamada, economista y director
del centro de investigación de la Universidad del Pacífico (UP), para resolver
algunas de estas incógnitas.
¿PROFESIONALES TÉCNICOS O UNIVERSITARIOS?
De acuerdo al especialista, un punto que los jóvenes
deben considerar es que existen especialidades técnicas estudiadas en ciertas
instituciones donde un egresado puede ganar más que los profesionales
universitarios de ciertas carreras. "Es muy importante tener en cuenta
esta información", precisó Yamada.
Es por ello que a la hora de escoger una carrera, él
recomienda seguir el método PHD: pasión, habilidades y la demanda. "Es
bueno tener pasión por lo que uno quiere hacer los próximos 50 años en la vida
y es bueno tener algunas habilidades básicas al menos coadyuvantes de esa
pasión, pero la D de demanda es crucial", resaltó Yamada.
CARRERAS EN DETALLE
A partir de lo encontrado en el estudio, Yamada
precisó que en el caso de la carrera de Educación los resultados no fueron
alentadores. "Se está mejorando últimamente con los aumentos que se dan en
el caso de los maestros, pero los datos de Ponte En Carrera todavía comprueban
que están a la zaga en remuneraciones", mencionó.
Añadió que un punto interesante que en lo que respecta
a Educación, los datos muestran es que las bajas remuneraciones no solo (ocurren)
en los egresados de las universidades públicas, sino también para quienes
estudian en universidades privadas.
Por otro lado, destacó que los empresarios ponen mayor
énfasis a calificar mejor a la mano de obra técnica. Según Yamada, las
"especialidades relacionadas a la arquitectura y a la construcción pueden
ganar mucho más que muchas otras carreras universitarias. Por ejemplo, la parte
de geología y minería puede generar muchísimo más retorno que las carreras de
humanidades en el país".
Indicó también que hay carreras que se consideran como
"un bien necesario", por lo cual su demanda se mantiene en el
mercado.
"Las carreras transversales como la economía y la
administración tienen una demanda asegurada porque todos los sectores lo
necesitan. En ese sentido, el consejo para los jóvenes es que no se
sobreespecialicen; quizá después con una maestría puedan terminar enfocándose
un poco más, pero ahora el sector productivo necesita competencias
transversales", resaltó.
¿UNIVERSIDAD MÁS CARA = MEJOR SALARIO?
Se dice que las universidades más caras del país, al
tener mayor prestigio, son la mejor opción para quienes pueden acceder a ellas.
Sin embargo, el estudio de los economistas rompen este mito con un análisis más
profundo sobre lo que este aspecto significa.
Yamada precisó que se llegaron a cuatro cuadrantes
para separar los pros y contras de las universidades costosas y de su verdadero
valor:
► Alto costo, alta rentabilidad: si bien la inversión
e este sector tiene alto retorno a futuro, no es un cuadrante al que puedan
acceder todos con facilidad. "Para eso sirven programas como Beca 18 y
Crédito 18, que le ofrecen a jóvenes talentosos acceder a este segmento",
dijo el economista.
► Bajo costo, baja rentabilidad: este es el cuadrante
que se debe desalentar, pues a pesar de que la inversión es baja y accesible,
el retorno a posteriori no es adecuado para un profesional.
Alto costo, baja rentabilidad: este, precisó, es el
peor de los escenarios. "Ojalá Ponte en Carrera y los esquemas de
licenciamiento de las universidades que se están llevando a cabo vayan
eliminando rápidamente este segmento", sugirió Yamada.
Alto costo, baja rentabilidad: un sector deseable
donde se tienen buenas universidades públicas de bajo costo, aunque se da un
costo de oportunidad y otros gastos asociados como la preparación para acceder
a ellas.
"Ahí el problema es la tasa de ingreso: uno de
cada 10 de los que postulan a esa universidad logran ingresar, lo cual te da
también unos estándares de coeficiente intelectual bien alto como para hacerlo
y lo que no se incorpora en los cálculos es que generalmente te tienes que
preparar uno dos o hasta tres años en academias para ingresar, y eso es un
costo adicional que no está contabilizado", resaltó el economista.
Indicó también que hay mucha tradición de buenas
universidades públicas en provincias, como la San Agustín de Arequipa; la
Altiplano de Puno, y la Universidad de las Amazonías.
Publicado en El Comercio el 24 de marzo de 2017
sábado, 18 de marzo de 2017
La educación de calidad paga bien
Un reciente estudio del
Centro de Investigación
de la Universidad
del Pacífico (UP), denominado
"Premio a la calidad universitaria
en el mercado laboral peruano",
elaborado por Gustavo
Yamada y Nelson Oviedo, revela
que el salario base se incrementa
entre 16% y 49% si
el profesional egresó de una
institución de calidad. En el estudio
se utilizaron datos del
Censo Nacional Universitario
(CENAUN 1996 -2010), la Encuesta
Nacional de Hogares
(ENAHO 2014) e información
registrada en el portal del estatal
Ponte en Carrera (PeC). Esta página recoge información
sobre la relación existente entre
las instituciones educativas, profesiones
y el impacto de éstas en
el salario promedio.
"Para poder elegir una buena
carrera yo les sugiero a los jóvenes
que sigan una acrónimo que he determinado
PHD (pasión, habilidades
y demanda)", afirma Yamada.
Pasión porque al joven le debe gustar
lo que hará en los próximos 50
años; habilidades, porque debe tener
actitudes importantes para poder ser exitoso y demanda,
porque
debe considerar si hay no trabajo,
o si se paga bien o mal.
SOY TÉCNICO
Se cree que las carreras universitarias
son más rentables que una
profesión técnica en términos de
ingreso. No obstante, para el profesor
Yamada, muchos empresarios
no están de acuerdo con esa premisa.
Según el investigador, existen
carreras técnicas cuya rentabilidad
supera a las universitarias,
pero además son de menor duración,
bajo costo y rápida empleabilidad. Según el estudio de la UP,
el 72% de jóvenes que estudian
carreras técnicas tienen oportunidades
de conseguir un empleo
formal. Yamada recomienda
que, luego de consolidarse en
una empresa, estos profesionales
no dejen de complementar su
carrera con otros estudios.
Si un joven elije una rama con
poca demanda deberá balancear
su gusto por la profesión
frente a los bajos ingresos. Nunca
se debe tomar una decisión
tan importante a la ligera.
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Universidad del Pacífico
martes, 14 de marzo de 2017
La carrera contra los robots
Casi todas las semanas encontramos en la prensa especializada artículos bastante pesimistas sobre el futuro del empleo en el mundo. La mayoría de ellos predicen que, al ritmo que está avanzando la robótica e inteligencia artificial, casi todos los trabajadores manuales e intelectuales nos veríamos eventualmente reemplazados por máquinas y dispositivos más eficientes que los humanos (más productivos y con menos márgenes de error) y, en consecuencia, muchos de nuestros empleos actuales se perderán para siempre.
Así, un estudio del Foro Económico Mundial asegura que para el 2020 las máquinas desplazarán a más de 5 millones de personas de sus empleos. Otro reporte de McKinsey postula que los avances tecnológicos actuales amenazan con automatizar por completo más del 40 por ciento de las actividades remuneradas actuales en un futuro no muy lejano.
Y en los últimos días se ha viralizado un video que muestra la construcción de una casa completa de concreto de 38 metros cuadrados en Rusia, impresa totalmente con tecnología 3-D. Solo tomó 24 horas, ¡y a un costo imbatible de 10,000 dólares! Felizmente, hacia el final del video se observa mano de obra humana en acción, que todavía tiene a su cargo los acabados, pero todas las estructuras son construidas básicamente por un solo robot.
¿Estamos condenados a la redundancia casi definitiva de la mano de obra humana en el mundo? No necesariamente. Esta cuarta revolución industrial fue antecedida por otras tres grandes revoluciones industriales que, en su momento, también provocaron miedos y visiones apocalípticas de reemplazos de trabajadores por máquinas. El caso histórico más famoso fue el de los artesanos luditas que destruían equipos textiles para impedir su utilización durante la primera revolución industrial en Inglaterra.
No obstante, doscientos años después tenemos una situación de casi pleno empleo en muchos países del mundo y no se verifica que el progreso tecnológico haya provocado un rampante desempleo estructural a nivel mundial. Más bien, los saltos en la productividad que ha generado posibilitaron inmensos aumentos en el bienestar de la población mundial, que ha ido empleándose en nuevas y más variadas actividades de la economía y demandas de la sociedad (se pasó de la agricultura a la industria y de ésta a los servicios). De hecho, con menor esfuerzo y fatiga física y mental.
El futuro no tendría que ser diferente. Muy probablemente la humanidad encontrará nuevas formas de emplear su tiempo creativa y productivamente, dejando para los dispositivos automáticos todas las otras actividades rutinarias que ya no estaremos necesitados de hacer. Por supuesto que, si bien a nivel macro las cosas pueden encontrar su propio equilibrio dinámico, en el ámbito individual y sectorial habrá posiciones e industrias que sufrirán más de esta ola automatizadora que otras.
¿Qué actitud tomar frente a ella para que no nos agarre desprotegidos? Desde la formación educativa temprana, y durante toda nuestra vida laboral y productiva, debemos seguir aprendiendo y actualizándonos permanentemente, enfocándonos en labores poco reemplazables por los robots, como el pensamiento creativo, multidisciplinario, crítico y siempre disruptivo.
No necesitamos asustarnos tanto por una visión derrotista en esta carrera contra las máquinas. Sin embargo, sí es recomendable una actitud muy proactiva para estar siempre un par de pasos delante de ellas.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Facebook y la posverdad
Bien utilizada,
Facebook es una herramienta poderosa para seguir aprendiendo y actualizándose cada
día. En lo personal, por ejemplo, me nutro de las columnas, videos y audios de TED,
The Economist, WEF, Business Insider, NPR y otras fuentes, principalmente a
través del Facebook.
Asimismo, entre
amigos, colegas, alumnos y egresados compartimos casi inmediatamente artículos
y reflexiones valiosas sobre diversos temas académicos y no académicos. También resulta asombroso cómo podemos ser
parte de la experiencia (con cierta sana envidia) de lo que amigos en otras
partes del planeta gozan y publican en tiempo real. Y no cabe duda que muchos “memes”
son sabios o hilarantes por lo que se vuelven virales en minutos.
Facebook tiene
a una cuarta parte de toda la población mundial (y cerca de la mitad de los
peruanos) participando activamente de su red (mucho más que Whatsapp, Twitter e
Instagram juntos). Los “facebookers” comparten 5 mil millones de piezas de
contenido diariamente por lo que toda clase de organizaciones (empresas,
partidos, clubes, medios, etc.) están extremadamente interesadas en lograr
visibilidad en dicha red social.
El año pasado
ha sido muy aleccionador al respecto. Más de la mitad de los electores
británicos y estadounidenses se informaron de las campañas electorales y la
evolución de sus resultados exclusivamente por Facebook, sin necesidad de
recurrir a los tradicionales canales de televisión o los medios impresos.
Pero no todo
es color de rosa en estos tiempos de hiperacceso a la información. En
particular, me sorprendió que el Diccionario Oxford designara como la palabra
del año 2016 a “post-truth (posverdad)”, la cual definió como un “neologismo que
denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la
formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la
creencia personal”.
En la era
posverdad, una noticia o afirmación puede viralizarse en pocos minutos,
apelando más rápidamente a la emoción que a verificación de fuentes confiables,
e influir en eventos trascendentales (como elecciones y plebiscitos) o en
aspectos económicos estructurales (el prestigio bien ganado de una marca de
consumo, o la situación financiera de una economía, por ejemplo). Un desmentido
posterior, una reflexión mayor, o un análisis más profundo, pueden llegar muy
tarde.
Como
economista, preocupa que esta proliferación instantánea de buena y mala
información pueda contribuir a mayores niveles de volatilidad, tensión,
manipulación y polarización política, económica y social, entre otros aspectos
adversos. ¿Estamos condenados los hiperconectados a que pasen por nuestros ojos
tantas verdades como mentiras simultáneamente?
Facebook ha
sido blanco de críticas ante este creciente fenómeno de la posverdad. Se ha
defendido argumentando que menos del 1% de los contenidos difundidos por su red
social son falsos. Ahora mismo está en una campaña de desarrollo de nuevos procesos
de verificación y advertencias en caso se difundan contenidos que no han sido comprobados.
Como toda
tecnología disruptiva en la historia, las redes sociales brindan grandes
beneficios que hay que explorar al máximo y algunos riesgos que hay que
minimizar. Mientras tanto, amable lector, verifique dos veces las fuentes de la
próxima noticia exagerada que pase por sus ojos.
Publicado en El Comercio el día 15 de febrero de 2017
lunes, 30 de enero de 2017
Sobre Facebook y la información viral
Mark
Zuckerberg es la única persona debajo de 35 años ubicada entre los 10 hombres
más ricos del planeta, con una fortuna estimada en 45 mil millones de dólares
(Forbes, 2016). Todo esto gracias a la omnipresencia en el mundo actual de Facebook,
una red social que tiene solo 13 años de edad, y que permite compartir
información gratuita e instantáneamente entre amigos y seguidores a nivel
universal. Zuckeberg tiene una personalidad carismática y ejerce una reconocida
labor filantrópica para atender muchos problemas que todavía aquejan al mundo.
Sin embargo, este artículo se enfoca en su icónica herramienta de socialización
de la información.
Facebook tiene
más de 1,800 millones de usuarios activos mensuales en el mundo (17 millones de
peruanos) y más de 1,200 millones se conectan diariamente a su red (mucho más
que Whatsapp, Twitter e Instagram juntos). Estos usuarios comparten 5 mil
millones de piezas de contenido diariamente y generan asimismo cerca de 5 mil
millones de “likes” en un día, por lo que toda clase de compañías y
organizaciones en el mundo están extremadamente interesadas en lograr
visibilidad en dicha red social.
Bien utilizado,
Facebook es una herramienta poderosa para seguir aprendiendo y actualizándose cada
día. A mí, en particular, me llegan las columnas, videos y audios de TED, The
Economist, WEF, Business Insider, NPR y otras fuentes, principalmente a través
del Facebook. Asimismo, entre amigos, colegas, alumnos y egresados compartimos artículos
y reflexiones sobre diversos temas académicos y no académicos. Resulta
asombroso como podemos experimentar (con cierta sana envidia) lo que amigos en
otras partes del planeta gozan y publican en tiempo real. Y no cabe duda que
muchos “memes” son sabios o hilarantes por lo que se vuelven virales en minutos.
El año pasado
ha sido muy aleccionador al respecto. Más de la mitad de los electores
británicos y estadounidenses se informaron de las campañas electorales y la
evolución de sus resultados exclusivamente por Facebook, sin necesidad de
recurrir a los tradicionales canales de televisión o los medios impresos.
Pero no todo
es color de rosa en estos tiempos de hiper-acceso a la información. El
Diccionario Oxford designó como la palabra del año 2016 a “post-truth” (posverdad)
un neologismo que denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen
menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción
y a la creencia personal”.
En la era
posverdad, una noticia o afirmación puede viralizarse en pocos minutos,
apelando más rápidamente a la emoción que a verificación de fuentes confiables,
e influir en eventos trascendentales (como elecciones y plebiscitos por
ejemplo). Un desmentido posterior o una reflexión mayor pueden llegar muy
tarde.
El mes pasado,
un joven estadounidense confirmó haber ganado decenas de miles de dólares en
publicidad, luego de que las noticias que creara sobre votos fraudulentos
lograran más de 6 millones de vistas en su página de Facebook.
¿Estamos
condenados a vivir con esta explosión de buena y mala información al mismo
tiempo? ¿A que pase por nuestros ojos tanto verdades como mentiras
simultáneamente? ¿Cómo evitar este aspecto indeseable del asunto?
Facebook ha
sido blanco de críticas ante la proliferación de la posverdad. Se ha defendido
argumentando que menos de 1% de los contenidos difundidos por su red social probaron
ser falsos. Ahora mismo está en una campaña de desarrollo de más procesos de
verificación y advertencias cuando se difunden contenidos que no han sido
verificados.
Como toda
tecnología disruptiva en la historia, las redes sociales brindan grandes beneficios
que hay que explorar al máximo y algunos riesgos que hay que minimizar.
Mientras tanto, amable lector, verifique dos veces las fuentes de la próxima
noticia exagerada que pase por sus ojos.
Publicado en El Comercio el día 30 de enero de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
Entrevista a Gustavo Yamada
Gustavo Yamada es un destacado economista peruano con una
larga trayectoria académica. Es Director del Centro de Investigación, y
profesor principal del Departamento Académico de Economía de la Universidad del
Pacífico. Además, es miembro del Directorio del Banco Central de Reserva del
Perú y miembro del Consejo Nacional de Educación del Perú. Ha sido decano de la
Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico, viceministro de
Promoción Social del Ministerio de Trabajo, economista Senior del Banco
Interamericano de Desarrollo y economista fiscal en el Fondo Monetario
Internacional.
FE: Cuéntanos cuál es tu formación. ¿Dónde estudiaste y
sobre qué temas investigaste?
GY: Estudié el pregrado de Economía en la Universidad del
Pacífico, en Lima, Perú. En los años 80 de crisis de la deuda, alta inflación
y estancamiento económico, los temas macro financieros eran de mucho interés
para mi generación, por lo que hice mi tesis de bachillerato sobre el
comportamiento de la banca comercial peruana en ese contexto, con la asesoría
de Julio Velarde. Antes del posgrado,
tomé el curso de especialización y trabajé en el Banco Central de Reserva y la
banca privada, luego, me animé por la consultoría y el periodismo económico. Al
ganar la Beca Fulbright, empecé el doctorado en Columbia University, regresando
a los cursos puros y duros de Economía.
Ese primer año de doctorado me impresionaron mucho las materias de
macroeconomía de Ricardo Caballero y Michael Gavin.
FE: ¿Quiénes te han influenciado en tu carrera y por qué?
GY: Un par de períodos de Summer Intern en el Banco Mundial
con George Psacharopoulos me convencieron de la oportunidad vital para
especializarme en un área poco explorada entonces en el Perú: la economía
laboral.
Entonces tomé los dos cursos clásicos de Economía Laboral,
para suerte mía, con uno de los padres de la especialidad, Jacob Mincer, y los
cursos de Desarrollo Económico, con otros dos grandes de la profesión: Ronald
Findlay y Jagdish Bhagwati. Decidí hacer mi tesis de doctorado sobre la
informalidad laboral en países en desarrollo, tratando de contrastar las
teorías de Hernando de Soto con las hipótesis estructuralistas de la época.
Regresé al Perú ya como Profesor de la Universidad del Pacífico y empecé a
desarrollar una agenda de investigaciones sobre economía laboral, que desembocó
en un par de libros. Pero el riesgo o la tentación de llevar a la práctica lo
que investigas en nuestros países suele ocurrir y terminé entonces de
Viceministro de Promoción del Empleo a los 33 años, logrando formar un equipo
de lujo con Jaime Saavedra, Miguel Jaramillo, Hugo Ñopo, Juan Chacaltana, entre
otros, y entrenando a un buen grupo de jóvenes egresados que han seguido
haciendo carrera en el sector público y académico internacional, como Jorge
Arrunátegui y José Carlos Galdo, y varios más.
FE: Has tenido una amplia carrera en organismos internacionales
y en la función pública. Pero siempre has vuelto a la actividad académica. ¿Qué
reflexiones te generan este ir y venir entre esos dos mundos?
GY: Efectivamente, con el doctorado en economía me quedaba
ese interés por trabajar unos años en organismos internacionales, cosa que hice
en el FMI y en el BID en los ámbitos macro-fiscal y micro sobre pobreza y
desigualdad. La carrera de economía, como probablemente muy pocas, te ofrece un
abanico de posibilidades laborales inmenso, tanto en términos de la temática
desde lo macro financiero nacional e internacional hasta los temas micro y
sociales como pobreza, empleo, crimen, salud, entre otros. Asimismo, en cuanto a la función específica,
puedes alternar a lo largo de tu ciclo de vida laboral estancias más académicas
analíticas con períodos más orientados a la acción e implementación de
políticas. Esta posibilidad es más factible si logras una sólida formación
académica y una buena experiencia en la investigación y luego vas a la
práctica.
FE: Fuiste economista senior del BID y luego Viceministro de
Promoción Social del Ministerio de Trabajo. ¿Cómo creías que el BID ayudaba a
los gobiernos cuando trabajabas allí y cómo cambió tu visión una vez que
estuviste del otro lado del mostrador?
GY: Además de ser una fuente de financiamiento necesaria
para países en dificultades económicas, los organismos internacionales prestan
una labor mucho más pertinente de asesoría y discusión de buenas prácticas y
opciones de política con nuestros países. Por supuesto que hay que tener claro
el rol que uno juega cuando está a uno u otro lado del mostrador, pero cuando
hay transparencia, alta calidad técnica, y sobretodo el objetivo común de
contribuir con la solución de problemas económicos y sociales del desarrollo,
se puede establecer un diálogo pertinente y útil.
FE: Más generalmente, ¿cuál piensas debe ser el rol del
Banco Mundial y el BID en el proceso de desarrollo de América Latina?
GY: En tiempos normales de acceso directo a fuentes de
financiamiento internacional para nuestros países con grado de inversión, la
función principal deber ser la asesoría en buenas prácticas y trabajo analítico
comparativo. Por supuesto que en tiempos de crisis internacional aguda las
líneas de crédito de los organismos deben seguir siendo parte importante del
menú.
FE: Existe un consenso importante sobre la necesidad de que
América Latina aumente el crecimiento de su productividad. ¿Estás de acuerdo?
¿Cómo se logra?
GY: Estoy de acuerdo con ese creciente consenso alrededor
del incremento de la productividad, como receta indispensable para nuestra
región. Casi por definición, se trata de aumentar el producto por habitante o
trabajador, lo cual es sinónimo de desarrollo económico al que todos
aspiramos. Para tener ciudadanos y
trabajadores más productivos necesitamos mayores y mejores inversiones en
capital humano (educación, salud y nutrición de calidad), importación,
adaptación y generación de tecnología, y un ambiente de negocios que permita
florecer al sector privado en todas las actividades económicas rentables
posibles.
FE: ¿No crees que, dada su importancia, hay poca
investigación sobre el tema de productividad?
GY: La dificultad mayor ha sido por la ausencia de buenas
bases de datos a nivel de firmas o empresas. En las últimas décadas, y gracias
al Banco Mundial y al BID, se ha logrado muchísimo con la gran calidad y
comparabilidad de las encuestas de hogares en América Latina. El siguiente paso
es avanzar de manera análoga con encuestas y censos económicos a firmas, sobre
todo teniendo en cuenta el universo heterogéneo empresarial de nuestra región.
Nikita Céspedes, Pablo Lavado y Nelson Ramírez han hecho un buen estado de la
cuestión sobre la productividad en el Perú recientemente.
FE: Otro consenso en América Latina es que se debe reducir
la desigualdad existente. ¿Cómo se logra?
GY: A diferencia del mundo desarrollado y otras regiones,
América Latina en general y el Perú en particular tuvieron avances de reducción
de desigualdad en la última década y media, y eso es bienvenido. En el Perú en
específico, el crecimiento económico récord, asociado al boom de las materias
primas y mejores políticas, fue ampliamente
compartido reduciéndose la pobreza a la mitad y la desigualdad entre el 15% y
el 20%, gracias a un auge en el empleo e ingresos rurales y urbanos y políticas
sociales apropiadas. No debemos perder
de vista que el concepto fundamental y objetivo de las políticas públicas debe
ser una creciente igualdad de oportunidades que implica educación, salud e
infraestructura de calidad para todo el país.
FE: ¿Cuál crees vos que son otros grandes desafíos en
América Latina?
GY: La precariedad institucional sigue siendo grande. Hay
sectores como la justicia y la seguridad interior que se han quedado bien al
margen de los avances recientes y que todavía generan interrogantes sobre la
sostenibilidad de nuestro desarrollo.
FE: Finalmente, tú estás involucrado de varias formas con la
educación en Perú, ¿Cómo has visto la gestión de Jaime Saavedra y su censura
parlamentaria?
GY: Empezaré por referirme a algunos aspectos positivos que
han permitido que Jaime logre sentar las bases de reformas educativas que
difícilmente puedan revertirse en su
totalidad. Regresar al Perú directamente al Ministerio de Educación, luego de
una larga estancia en el Banco Mundial, fue una ventaja pues le permitió mayor
libertad de acción y una mirada y perspectiva de conjunto que muchos locales
pueden perder por estar empantanados en los detalles y la política interna. Sin
embargo, Jaime conocía bien a los equipos locales pues había trabajado
extensamente en el Perú luego del doctorado. En ese sentido, en nuestros
países, como en todas partes, las redes profesionales de confianza son
cruciales. Y, vueltas que da la vida, varios de los economistas que trabajamos
en el Ministerio de Trabajo con Jaime, pudimos apoyarlo casi dos décadas
después. Luego de tres años de intensa
labor en todos los niveles educativos, se ha logrado consolidar un número
importante de funcionarios que deben seguir adelante con las reformas que son
de larga duración. La censura parlamentaria ha sido una experiencia ingrata,
que no se la deseo a nadie, pero las bases de la reforma estimo que se van a poder
sostener.
FE: ¡Muchas gracias, Gustavo!
Entrevista realizada por el equipo de Foco Económico
Link de la entrevista http://focoeconomico.org/2017/01/08/entrevista-a-gustavo-yamada/
Entrevista realizada por el equipo de Foco Económico
Link de la entrevista http://focoeconomico.org/2017/01/08/entrevista-a-gustavo-yamada/
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