martes, 9 de junio de 2015

Ponte en Carrera

Este 31 de mayo vence el plazo para que las empresas privadas y entidades públicas  ingresen a la planilla electrónica (T-Registro) cuatro datos básicos sobre la situación educativa de su personal: nivel de instrucción, nombre de la carrera e institución de estudios superiores, y año de egreso (es un registro sumamente amigable con menús desplegables y opciones por nombre u orden alfabético).

Estos datos, agregados de manera confidencial y anónima, serán el insumo fundamental para construir el portal “Ponte en Carrera”, nombre del Observatorio Laboral lanzado por los Ministerios de Trabajo y Educación, en alianza con IPAE y colaboración de SUNAT.

Ha tomado una década convencer a todos los involucrados de la necesidad de este observatorio, a fin de mejorar el funcionamiento del sistema de educación superior y el mercado laboral del país. El primer paso fueron los estudios de retornos a la educación superior en el mercado laboral peruano desde el 2004. El segundo su divulgación a través de medios de comunicación. Las posibles “estafas” educativas a la que estaban expuestos muchos jóvenes, que estudian carreras técnicas y universitarias con escasa rentabilidad, fueron noticia en medios escritos y televisivos, por lo menos durante unos días.

Una oportunidad crucial fue CADE 2006 donde planteamos este sistema de información laboral. Su recepción calurosa parecía presagiar una inminente aplicación. Sin embargo, no fue así. El tercer paso fue insistir a través del Consejo Nacional de Educación, sucesivas Comisiones de Empleo, la Comisión de Educación del Congreso y columnas periodísticas. No obstante, nunca se llegaba a concretar la iniciativa. El argumento era siempre la falta de presupuesto, pero también impedía el avance la ausencia de prácticas multisectoriales en el país.

Mientras tanto, el problema parecía agravarse puesto que el número y matrícula de carreras e instituciones de educación superior no cesaban del crecer, al mismo tiempo que los empresarios se quejaban insistentemente del desajuste entre la oferta y la demanda laboral.

Un nuevo impulso se dio con los CADE por la Educación y Ejecutivos en años recientes. Asimismo, las reformas de la legislación universitaria y de institutos superiores, lideradas por el Congresista Mora y el Ministro Saavedra, han abonado en darle urgencia a la medida. Finalmente, se convenció a SUNAT e instancias intermedias de los ministerios sobre la prioridad del esfuerzo, y el Ministro Maurate está comandando actualmente este último esfuerzo de implementación.

Solamente falta que usted, señor empresario y ejecutivo privado y público, ponga su “granito de arena” incorporando la información educativa de sus colaboradores. Más allá de cualquier sanción por incumplimiento, el país y, especialmente, los jóvenes se lo van a agradecer.

Dos datos claves para animarlo a contribuir: dos de cada tres egresados profesionales se arrepiente actualmente de la carrera estudiada y de dónde la ha estudiado. Y cerca de la mitad de empresarios manifiesta dificultades para encontrar personal adecuado.  Estamos convencidos de que un portal como “Ponte en Carrera” ayudará muchísimo a reducir estos dos desajustes presentes en el mercado peruano. Desde aquí exhortamos a todos a colaborar en favor de esta causa nacional.

Artículo publicado en el diario El Comercio el 27 de mayo del 2015.

martes, 12 de mayo de 2015

¿Ingreso a prueba de balas?

El Instituto Nacional de Estadística e Informática reporta mensualmente una buena cantidad de indicadores económicos y sociales de la mayor importancia. Los más conocidos, sin lugar a dudas, son la variación en el Índice de Precios al Consumidor (inflación mensual divulgada el primer día del mes siguiente), y el crecimiento en el Producto Bruto Interno (variación real estimada mes y medio después). 

Junto con las cifras calculadas del PBI se dan a conocer un conjunto de indicadores del mercado laboral de Lima Metropolitana que no siempre sopesamos en su justa dimensión. De ellos, relativamente conocidos son la tasa de desempleo abierto, a la cual se le otorga una menor importancia en un contexto de alta informalidad laboral y ausencia de seguro de desempleo, junto con las “peruanísimas” mediciones de subempleo y, por complemento, el estimado del nivel de empleo adecuado, con todas las limitaciones que este concepto puede acarrear.

Un indicador que pasa algo desapercibido es la evolución de los ingresos promedio mensuales. Este artículo analiza las virtudes relativas de este indicador para explicar una serie de dinámicas en el mercado laboral que bien vale la pena tener en cuenta tanto para los hacedores de política como para el sector privado, que siempre se encuentra atento a las tendencias en sus mercados de bienes y servicios.

El último dato de ingreso promedio mensual corresponde al primer trimestre del 2015 y  se sitúa en 1,588 soles. Lo interesante de este número es que, comparado con aquel del primer trimestre del 2014, representa un 10,2 por ciento de incremento nominal y un significativo 7,4 por ciento de crecimiento real, aun en medio de la desaceleración actual de la economía peruana. Esta cifra supera ampliamente el avance del PBI per cápita que se habría logrado durante el mismo período. ¿Cómo explicar este comportamiento, tan altamente sorprendente como positivo, en medio de numerosos indicadores a la baja de este complicado primer trimestre?

En primer lugar, veamos si este comportamiento es generalizado o corresponde solo a algunos subconjuntos de la población que llevan el promedio hacia arriba. Como se observa en el Cuadro 1, por niveles educativos, todos aumentan sus ingresos reales en 4% o más; por grupos de edad, el ingreso real promedio crece encima de 6%; por sectores económicos, todos mejoran a excepción de la construcción; por tamaño de empresa y género de trabajadores también encontramos un desarrollo similar. En conclusión, se puede hablar de un incremento relativamente uniforme de las remuneraciones reales de la población ocupada en la capital.


En segundo término, podría argumentarse que todo o una buena parte de este crecimiento real observado en la variable se debe a un puro efecto composición: Pudiera ser que, debido a las menores oportunidades laborales como fruto de la desaceleración, han perdido empleos los más jóvenes y menos educados. De esta manera, la composición del 2015 reflejaría una población empleada más educada y con mayor edad en promedio que tiende a ser mejor remunerada. Sin embargo, los promedios de años de educación (12) y edad (36) de la población ocupada remunerada que captura la EPE al nivel de toda Lima Metropolitana han cambiado poco de un año a otro. En todo caso, un ejercicio de descomposición simple indica que no más de dos puntos del incremento remunerativo promedio se deberían a este efecto.

En tercer término, preguntémonos si esta variable, medida mensualmente, no refleja de manera adecuada la compleja realidad de los ingresos laborales en el mercado peruano. Su fuente de información es la Encuesta Permanente de Empleo (EPE) que tiene un tamaño de muestra altamente representativo (se alcanza a 1,600 viviendas mensuales y todas las variables se reportan en acumulados trimestrales móviles). Es decir, incluye información social y económica de trabajadores formales e informales ya que se llega a ellos a través de los hogares. Hemos examinado las preguntas que se realizan para recoger los ingresos y, si bien no son tan desagregadas y minuciosas como las que realiza anualmente la ENAHO, sí cuentan con una estructura similar, por lo que consideramos que recogen un buen estimado de los ingresos mensuales netos. Por último, y más importante quizás para validar la evolución de la variable a través del tiempo, se responde al mismo tipo de cuestionario desde que se empezara a realizar esta encuesta en el 2003, la que se ha llevado a cabo ininterrumpidamente cerca de 150 meses.

Precisamente, si uno revisa la serie histórica -que ya se puede establecer y validar- de esta variable y la compara con la evolución agregada de la economía peruana en los últimos diez años, nota por lo menos tres grandes hechos de interés (ver Gráfico 1).


Primero, el ingreso laboral real promedio se mantuvo estancado desde el 2003 hasta mediados del 2007, a pesar de que la economía y el PBI per cápita habían empezado a crecer importantemente por lo menos desde el 2004. ¿Por qué no subía el ingreso real promedio durante esa primera parte del boom peruano? Posiblemente debido a que había un exceso de oferta de trabajo muy significativo como consecuencia del estancamiento secular de la economía peruana durante varias décadas y, particularmente, como efecto de la última prolongada recesión de la economía peruana entre 1998 y el 2002.

Segundo, el ingreso real promedio empezó a aumentar desde el 2007 y, como se observa, siguió creciendo hasta finales del 2009, a pesar de que la economía peruana se había desacelerado abruptamente un año antes, como resultado de la crisis financiera internacional que empezara en el segundo semestre del 2008. Es decir, pareciera que existe cierta inercia en la fijación de condiciones de contratación en el mercado laboral peruano, el cual reacciona con un retraso de alrededor de 12 meses para ajustarse a los cambios bruscos en las tendencias macroeconómicas.

Tercero, el ingreso real inició una nueva fase de crecimiento desde fines del 2010 que todavía no ha culminado, precisamente, porque aún no se ha terminado de trasladar la desaceleración macroeconómica al mercado laboral. Esta es una buena noticia que, sin embargo, acabaría pronto. Se podría argumentar que el escenario actual es mucho menos dramático que el del 2009, por lo que no debería esperarse una caída en los ingresos reales (de hecho, resulta auspicioso que la pobreza haya seguido disminuyendo en el 2014, tal como lo acaba de revelar el INEI en su informe anual).

No obstante, es urgente que el PBI recupere una mayor tasa de crecimiento, antes de que se empiece a notar una sensación de estancamiento y desaliento en el mercado laboral, que afecte a su vez el crecimiento del consumo dinámico hasta ahora. Por tanto, es necesario poner todos los esfuerzos, desde todos los niveles, para que en el resto del 2015 recuperemos una senda de crecimiento económico cercana al 5 por ciento de potencial peruano.

Autores: Gustavo Yamada y Nelson Oviedo
Articulo publicado en la página oficial de Facebook de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico. 

Ingresos resistentes

De acuerdo al INEI, el ingreso promedio mensual en Lima Metropolitana durante el primer trimestre del 2015 fue de 1,588 soles. Este número representa un 10% de incremento nominal y 7% de crecimiento real respecto al año anterior, superando ampliamente el avance del PBI per cápita en el mismo período. ¿Cómo explicar este comportamiento, sorprendente y positivo, en medio de numerosos indicadores a la baja?

Este incremento laboral ha sido bastante generalizado: por niveles educativos, todos aumentan sus ingresos reales en 4 por ciento o más; por grupos de edad, el ingreso real promedio crece encima de 6,5 por ciento; por sectores económicos, todos crecen a excepción de construcción; por tamaño de empresa y género de trabajadores también encontramos un desarrollo similar.  

Asimismo, no se trataría de un puro efecto composición pues la estructura de la PEA ocupada remunerada varia poco de un año a otro, en todo caso explicaría no más de dos puntos del incremento. También hay que señalar que la fuente de información (EPE) es representativa y con una serie adecuada de preguntas sobre ingresos de trabajadores formales e informales, ya que se encuesta a hogares. Por último, se responde al mismo  cuestionario desde el 2003, sin interrupción por cerca de 150 meses.

Precisamente, si uno revisa la serie histórica y la compara con la evolución de la economía peruana, nota tres hechos (ver el artículo completo en https://www.facebook.com/EconomiaYFinanzasUP): El ingreso laboral real promedio se mantuvo estancado desde el 2003 hasta mediados del 2007, a pesar de que la economía empezaba a crecer sostenidamente, quizás debido al exceso de oferta de trabajo acumulado como consecuencia del estancamiento económico secular y la última prolongada recesión entre 1998 y el 2002.

El ingreso real promedio comenzó a incrementarse desde el 2007 y siguió creciendo hasta finales del 2009, no obstante que la economía peruana se había desacelerado abruptamente un año antes debido a la crisis financiera internacional. Al parecer, existe cierta inercia en la fijación de condiciones en el mercado laboral peruano, el cual reacciona con un retraso de alrededor de 12 meses para ajustarse a cambios bruscos en la macroeconomía.

El ingreso real inició una nueva fase de crecimiento desde fines del 2010 que todavía no ha culminado, precisamente, porque aún no se ha terminado de trasladar la desaceleración macroeconómica al mercado laboral. Esta es una buena noticia que, sin embargo, acabaría pronto. Se podría argumentar que el escenario actual es mucho menos dramático que el del 2009, por lo que no debería esperarse una caída en los ingresos reales (de hecho, resulta auspicioso que la pobreza haya seguido disminuyendo en el 2014, tal como lo acaba de revelar el INEI en su informe anual).

No obstante, es urgente que el PBI recupere una mayor tasa de crecimiento, antes de que se empiece a notar una sensación de estancamiento y desaliento en el mercado laboral, que afecte a su vez el crecimiento del consumo dinámico hasta ahora. Es necesario poner todos los esfuerzos, desde todos los niveles, para que en el resto del 2015 recuperemos una senda de crecimiento económico cercana al 5 por ciento de potencial peruano.

Publicado en el diario El Comercio el 29 de abril del 2015.

miércoles, 8 de abril de 2015

Gustavo Yamada: "Siempre llevo un Gestión a las clases de Economía"

Especial 25 años de Gestión. El decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico narra cómo impacta el Diario en su carrera.

La prensa económica del Perú llegó hasta la década de los 90 sin una tradición de publicaciones diarias. Unos años antes habían salido al mercado algunas revistas o boletines con información económica, pero poco alcance. Gestión nace el 25 de setiembre de 1990 listo para cubrir la demanda que generaría la nueva coyuntura económica tras el ‘fujishock’.

A propósito del aniversario, el economista Gustavo Yamada comenta cómo el diario ha acompañado la economía nacional y su carrera en estos años.

¿Qué tan necesaria era la información económica en los años 90?
Gestión salió cuando estábamos sufriendo el costo acumulado del mal manejo económico de los 70 y, sobre todo, de la segunda mitad de los 80. Con el ‘fujishock’ saber qué iba a pasar con las finanzas públicas, con el tipo de cambio, etc. era muy importante y, por eso, Gestión se vuelve muy útil. Luego se consolida y acompaña a la economía peruana en las buenas y en las malas.

¿Cuál era la situación previa de la información económica y financiera?
Antes de la aparición de Gestión la información económica financiera era bastante restringida en el Perú. Había que estar suscrito a servicios bastante caros y no había información para los empresarios de pequeña, mediana o gran industria y que pueda ser utilizada por profesionales o estudiantes. Entonces, Gestión cubrió un vacío bien grande.

¿Cómo le resulta útil un diario económico?
Nosotros siempre llevamos un Gestión a las clases de Economía. Y, por ejemplo, yo les pido a mis alumnos analizar las noticias de Gestión para incentivarlos a ver cómo tienen que relacionar la teoría económica con el mundo real.

¿Y en sus investigaciones?
Para medir el impacto de qué tan restrictiva puede ser una legislación laboral en cuanto a la contratación formal se nos ocurrió analizar la publicación de noticias relacionadas la Ley General de Trabajo en Gestión desde el 2001 hasta el 2012.

¿Cómo así?
Hicimos una estadística de la frecuencia diaria, semanal y mensual de las noticias, con su importancia (si habían sido portada o página interior) y medimos su impacto en el ritmo de generación de puestos de trabajos formales.

¿Cuáles fueron los resultados?
Encontramos una relación inversa: mientras más noticias salían, es decir mientras más inminente era aprobación del proyecto, más expectativa negativa se generaba y se reducía la velocidad de contratación formal. Ese es un caso práctico de cómo se usa la información de Gestión en un estudio.

Entrevista realizada por Evelyn Coloma para el diario Gestión. 
Link original y vídeo de la entrevista: http://gestion.pe/economia/gustavo-yamada-siempre-llevo-gestion-clases-economia-2127832

La década de los 90 en la voz de cuatro economistas peruanos

Especial 25 años de Gestión. Roberto Abusada, Gustavo Yamada, Kurt Burneo y Pablo Secada repasan las reformas claves del proceso de estabilización del Perú durante la última década del siglo XX.

El primer número de Gestión salió al mercado el 25 de setiembre de 1990. ¿Qué tan diferente era el Perú en esa época? Hacía casi un mes, el ministro de Economía de entonces, Juan Carlos Hurtado Miller, había anunciado un drástico plan de estabilización conocido como el ‘fujishock’, que junto a otras reformas de mercado en casi toda la economía, cambiaría el desempeño económico del país en los siguientes años. Pues, hasta llegar esta década, el Perú era un ejemplo de mala gestión macroeconómica y de crisis generalizadas.


El PBI nacional se contrajo cuatro veces durante los años 80, el déficit fiscal como porcentaje del PBI llegaba a dos dígitos y las brechas en la cuenta corriente de la balanza de pagos, a cerca del 10%. De igual forma, el crecimiento exponencial de la inflación evidenciaba los problemas: entre 1988 y 1990 se llegó a picos de hiperinflación anual de cuatro dígitos.


Ante un país sin reservas, la única solución era restringir la oferta monetaria y liberar los precios, a pesar de la incertidumbre que generó en ese momento y el impacto sobre las personas con menores recursos. Los precios de los productos de primera necesidad se dispararon, pero con el límite al déficit fiscal y la impresión inorgánica de dinero, la inflación empezó a bajar.

Después, el proceso de reformas para liberar los mercados avanzó muy rápido hasta 1994. Se impulsaron las privatizaciones, la desregulación, la flexibilización del mercado laboral y la reforma de administración tributaria, con efectos que se ven hasta el día de hoy.

¿Fue suficiente? Si bien el Perú mejoró su competitividad durante los años 90, aún hay un camino de reformas pendientes para seguir avanzando. La debilidad de las instituciones, por ejemplo, se mantiene como uno de los principales riesgos del panorama nacional que limitan su acercamiento a las grandes ligas del desarrollo.

Link original y de la entrevista: http://gestion.pe/economia/decada-90-voz-cuatro-economistas-peruanos-2127066

Evaluaciones de Impacto

Hace unas semanas tuvimos a Paul Gertler, experto mundial en evaluación de impacto, en un taller internacional con énfasis en proyectos de agua y saneamiento, gracias a una cooperación entre Banco Mundial, BID, GRADE y Universidad del Pacífico.

La evaluación de impacto es una metodología cada vez más usada para identificar los efectos causales de programas de desarrollo, aislándolos de otras variables que hayan podido influir sobre indicadores objetivo. Por ejemplo, cuando hace casi dos décadas iniciáramos ProJoven, programa que combina formación técnica de jóvenes pobres en aula con práctica laboral en empresas, incorporamos la evaluación de impacto como parte esencial de su diseño.

No bastaba mostrar que los jóvenes beneficiados incrementaban su empleabilidad e  ingresos al finalizar el programa. Una buena parte o, quizás, todo el efecto positivo podía deberse al mejoramiento de la economía, maduración de los jóvenes, o su mayor conocimiento del mercado laboral, entre otras razones.

Para aislar el efecto causal de la intervención, la evaluación necesitaba en una primera etapa medir la situación antes del programa (llamada línea de base) tanto de jóvenes que serían beneficiarios, como de otros jóvenes lo más similares posibles pero que no se beneficiarían del mismo (conocidos como grupo de control).

La segunda parte fue la valoración final del proceso (digamos a los 6, 12 y 18 meses de egresados de ProJoven) midiendo nuevamente la situación laboral de ambos grupos, para así establecer si los cambios observados en el grupo tratado superaban a los ocurridos en el grupo de control.

Los reiterados impactos positivos encontrados en Projoven sería una de las razones de su permanencia en el tiempo. Esta es una ventaja de las evaluaciones de impacto: puede ayudar a consolidar programas eficaces o a desmontar aquellos con impactos nulos o insuficientes.

¿Es costosa una evaluación de impacto? En un balance realizado hasta el 2005, encontramos con Patricia Pérez que podía significar menos de 1% del presupuesto de un proyecto grande y entre 2 a 4% en un proyecto piloto. Vale la pena destinar estos recursos para asegurarse que el dinero público está bien invertido. Salvo que, como indicara el Profesor Gertler, exista suficiente evidencia internacional acumulada que demuestre que la intervención es positiva en todas las circunstancias.

En el caso de programas innovadores con escasa evidencia es importante contar con una unidad de evaluaciones de impacto. Esto es lo que están realizando crecientemente los sectores Educación, MEF, MIDIS, Salud y Vivienda, lo cual contribuirá a asegurar que los buenos proyectos se conviertan en políticas de estado permanentes.

Una observación técnica que se suele hacer a esta metodología es que no puede salvar enteramente los problemas de construcción de grupos de control adecuados. La situación ideal es la asignación aleatoria de beneficiarios del programa pero este esquema puede ser inviable en la práctica.

Esta dificultad se puede solucionar aprovechando implementaciones progresivas de  programas, tal como se hizo con PROGRESA en México, o considerando situaciones de sorteo socialmente aceptadas, como ocurre con el exceso de demanda por vacantes de alumnos en algunos colegios de Fe y Alegría en nuestro país. El análisis de esta experiencia será materia de una próxima columna con Pablo Lavado.

Publicado en el diario El Comercio el 1 de abril del 2015.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Son buenas noticias

En la columna de febrero analizábamos algunos logros de estudiantes peruanos en la TERCE latinoamericana del 2013. Siguiendo con esta buena racha, el jueves pasado se divulgaron los resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes de segundo grado (ECE 2014) rendida por medio millón de niños cursando dicho grado. Resulta una manera muy auspiciosa de iniciar nuestro Año Escolar 2015, pues se han obtenido los crecimientos más importantes en comprensión lectora y matemática desde que empezaran estas pruebas hace ocho años.

Salvo la primera plana de este diario, los medios han difundido poco estos valiosos resultados, fruto de un gran esfuerzo de los niños, maestros, padres, autoridades locales, regionales y nacionales, que hay que felicitar. La comprensión lectora ha dado un salto de 11 puntos porcentuales pasando de 33% a 44% de niños. La aprobación en matemática ha levantado 9 puntos porcentuales, pasando de 17% a 26%, logrando Moquegua y Tacna que la mitad de sus niños llegue a nivel satisfactorio. Pero queda muchísimo por hacer: ámbitos donde hay que redoblar esfuerzos son las escuelas rurales y multigrado, y casos como Loreto y Ucayali donde apenas se supera el dígito en estos indicadores y los avances son menores. Un logro destacable es que las escuelas públicas han igualado a las privadas en rendimiento promedio en matemática a nivel nacional. 
 
Una clave de estos alentadores resultados parciales es la buena gestión del sector: se está logrando que los elementos importantes para el aprendizaje concurran en condiciones mínimamente adecuadas. El porcentaje de escuelas con profesores contratados a tiempo para iniciar el año escolar se incrementó de un insólito 35% a 86%. El porcentaje de escuelas que reciben textos escolares y guías pedagógicas oportunamente aumentó de otros lamentables 34% y 29% a alrededor de 75%. Asimismo, son muy reconocidas las iniciativas actuales para mejorar la alicaída infraestructura escolar con inversión pública y asociaciones privadas, y el nuevo impulso a la carrera docente meritocrática.

¿Cuáles deben ser los siguientes pasos con la ECE 2014? Nótese que no haber alcanzado niveles satisfactorios en la prueba significa que ese 56% de niños, en comprensión lectora, y ese 74% en matemática, no está listo para seguir aprendiendo materiales más complejos en el tercer grado que recién empiezan. Por ello, cada padre de familia, profesor y escuela debe asegurarse de recibir los resultados individuales en estos primeros meses del año escolar y actuar de manera consecuente.

Cada padre involucrado debe conversar con maestros y directores sobre cómo reforzar la preparación del niño en este tercer grado para no quedarse atrás. Los maestros, desde inicial hasta segundo grado, saben con mayor precisión qué tanto se están logrando los objetivos de aprendizaje, y en qué áreas deben seguir mejorando, con el apoyo de gobiernos regionales y MINEDU. Los maestros de tercer grado tienen valiosos elementos para diseñar estrategias adecuadas, por grupos e individuales, para atender las necesidades de los niños que se están quedando atrás.

La consigna debe ser, como ocurre en Corea del Sur y Finlandia, evitar que ningún niño se quede rezagado en sus aprendizajes para la vida. Y los recursos presupuestales para la educación, que deben seguir incrementándose, tendrán asegurados una altísima rentabilidad económica y social para el país.

Publicado en el diario El Comercio el 4 de marzo del 2015.