lunes, 9 de enero de 2017

Resultados PISA y una gestión sobresaliente

Esta semana se conocieron mundialmente los resultados de PISA 2015, la más prestigiosa evaluación de aprendizajes de estudiantes a los 15 años de edad. Ha habido mejoras importantes para Perú, que nos indican que estamos en la dirección correcta, que falta mucho camino por recorrer todavía, y que sería un despropósito para el país en esta coyuntura perder uno de los mejores equipos del sector educativo de las últimas décadas.

Hace tres años los titulares señalaban que Perú había quedado último en la PISA 2012. Esta noticia coincidía con un evento mucho más positivo: la elección del Perú como el mejor destino culinario mundial (El Comercio, 3/12/13, p.1). El contraste entre estas dos notas no podía ser mayor y hacía más evidente nuestro rezago educativo.

El Ministro Saavedra recién tenía un mes en el cargo, por lo que este hecho marcó una línea de base importante para evaluar su gestión. Pues bien, los resultados de la prueba del 2015 señalan avances significativos en todos los frentes.

El puntaje en comprensión lectora escaló de 384 a 398 puntos (ubicación 62 entre 69 países que se presentan voluntariamente a la prueba, de un total de 193 naciones en el mundo; es decir, podríamos estar ingresando al primer tercio de países en resultados educativos). Asimismo, el puntaje en matemáticas se incrementó de 368 a 387 (puesto 61) y en ciencias aumentó de 373 a 397 (ubicación 63). Los mayores ascensos en América Latina y entre los mejores en el mundo.

Sin embargo, no queda claro qué significan estos puntajes. Hay otra manera más intuitiva de mirar a PISA: lograr por lo menos un nivel 2 en la prueba es evidencia de competencias mínimamente adecuadas para una sociedad global del siglo XXI. En este sentido, el porcentaje de adolescentes peruanos con nota aprobatoria en comprensión lectora ha pasado de 40.1% a 46.1%, en matemáticas de 25.6% a 33.9%, y en ciencias de 31.5% a 41.5%. Son valiosos puntos porcentuales de mejora que significan alrededor de cincuenta mil chicos más de esta cohorte de 15 años con aprendizajes pertinentes para el mundo de hoy. Todo esto es fruto del creciente esfuerzo de sucesivas administraciones por apuntalar la educación peruana.

Especialistas de la OCDE y el BID proyectan que si el Perú mantiene este ritmo de mejora en sus aprendizajes, podría alcanzar el nivel actual de desempeño de países industrializados entre 14 y 21 años más. Son mensajes alentadores que no deben llevarnos a la complacencia y dejar en “piloto automático” el sector. Por el contrario, se trata de acelerar el paso en la ruta que la actual gestión lidera, a fin de que todas las instituciones educativas, públicas y privadas, escuelas, institutos y universidades, brinden una educación de calidad al alcance de todos los peruanos.


Jaime Saavedra y un gran equipo de colaboradores, animados por su liderazgo honesto y profesional, han avanzado con la revalorización docente, inversión en infraestructura, actualización legislativa, desarrollo de contenidos, y un clima de paz laboral en el sector, pocas veces visto en nuestro querido país. ¿Vamos a dejar que todo esto se ponga en riesgo, perdiendo otra vez la oportunidad de lograr nuestro desarrollo? 

Publicado en El Comercio el día 10 de diciembre del 2016

lunes, 28 de noviembre de 2016

No se trata solo de habilidades cognitivas

Nos tocó comentar el último Reporte CAF “Más habilidades para el trabajo y la vida”, presentado en la Universidad del Pacífico. El volumen discute de manera comprensiva los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral a la formación de estas habilidades.

Para lograr una adecuada inserción al trabajo y una vida plena, ya no basta acumular un nivel suficiente de habilidades cognitivas durante el proceso educativo. El consenso académico indica que igualmente importante es desarrollar un conjunto de habilidades socioemocionales –llamadas también competencias blandas–, que tienen que ver con aspectos como la perseverancia, la determinación, el autocontrol, la necesidad de logro, la apertura a nuevas experiencias, la extraversión y la empatía, entre otros.

Con Juan Francisco Castro, Pablo Lavado y un equipo del CIUP hemos medido el impacto de algunos de estos rasgos en la población adulta peruana, gracias a una encuesta pionera del Banco Mundial. Así, un bajo nivel de habilidades socio-emocionales influye negativamente tanto en la decisión de continuar con la educación superior como en las condiciones laborales y posibilidades de éxito en el primer empleo post-universitario.

Sin embargo, ¿cómo compararnos con otros países si no existen pruebas internacionales en estas áreas? CAF utiliza la metodología Borghans-Schils y PISA (pruebas estandarizadas de lectura, matemática y ciencias) para captar también déficits relativos en habilidades socio-emocionales, a través del porcentaje de alumnos cuyo rendimiento decae durante la prueba (la dificultad de las preguntas está distribuida aleatoriamente).

En países líderes, como Finlandia y Singapur, los porcentajes de estudiantes que responden correctamente las preguntas disminuye en cuatro a cinco puntos entre la primera y última (de 88% a 84% en el primer caso, y de 83% a 78% en el último). En cambio, en el Perú la pendiente negativa es cinco veces mayor: va desde 54% de aciertos en la primera pregunta a solo 29% en la última. En proporción, somos con Colombia los países latinoamericanos con mayor tasa de decaimiento en este novedoso indicador, lo que denota falta de persistencia y motivación.

Hugo Ñopo coincidió en destacar estos déficits en áreas socioemocionales como una restricción para nuestro desarrollo. Comparó estos resultados con nuestro desempeño en otras facetas como el fútbol. Somos el seleccionado sudamericano que menos sostiene un marcador favorable en los últimos diez minutos del primer o segundo tiempo de un partido (¡esperamos que el histórico 4-1 ante Paraguay de esta semana, luego de 12 años de no ganar de visita y remontando un marcador adverso, sea el inicio de un cambio de tendencia sostenido!).

¿Cómo hacer frente a estos déficits acumulados desde la primera infancia y perpetuados en la adultez? No hay todavía recetas mágicas desde el sistema educativo, pero un enfoque transversal que incluya la buena crianza, el deporte, el arte y la tutoría permanente parece imprescindible (la presencia de tres ministros en el evento demuestra la importancia del tema).


La noticia alentadora es que economistas y psicólogos expertos mundiales, como Heckman y Duckworth, señalan enfáticamente que sí se puede invertir en mejorar estas competencias desde temprano y que su retorno privado y social está por demás asegurado.

Publicado en  El Comercio el día 13 de noviembre de 2016

martes, 18 de octubre de 2016

Tanques de ideas y propuestas

En los últimos años se ha extendido el uso del término anglosajón “think tank” (que literalmente se traduciría como “tanque de ideas”) para referirnos a diversos centros de estudios e investigación aplicada que tienen entre sus objetivos analizar, generar evidencia y elaborar propuestas de políticas públicas que coadyuven al desarrollo.

Algunos think tanks le dan mayor énfasis a la investigación académica original y revisión entre pares expertos, que sustente la rigurosidad de sus iniciativas. Otros centros le ponen más empeño a la divulgación de propuestas entre un público más amplio y a la incidencia en los tomadores de decisiones de política. Sin embargo, los thinks tanks más reconocidos tienden a hacer bien ambas tareas.

Algunos think tanks están afiliados a universidades públicas o privadas, otros centros son creados a partir de una fundación benefactora, la mayoría de think tanks se mantienen independientes de filiación política (aunque esto no signifique que no haya  preferencias reveladas por diversas doctrinas políticas entre sus miembros), otros sí tienen conexión institucionales con algunos partidos.

El protagonismo que han ido adquiriendo los think tanks en el Perú ha sido particularmente importante para apoyar el desarrollo de políticas públicas, puesto que los cuadros en el Estado no suelen contar ni con el tiempo ni los recursos para dedicarlos a generar nueva evidencia, ideas y propuestas. Asimismo, los partidos políticos han carecido de estructuras permanentes que les permita hacer este trabajo de base. También ha sucedido que muchas universidades no realizan investigación aplicada al desarrollo, ni se conectan con la discusión de políticas.

Desde el 2013 la iniciativa “On Think Tanks” y la revista PODER reconocen anualmente a los think tanks que han destacado por su producción e incidencia en la discusión de políticas públicas en el Perú.

Hoy en día resulta difícil pensar en lo que se habría logrado sin el concurso (en las propuestas, debate e implementación) de organizaciones como el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), el Grupo Apoyo, el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el Instituto Peruano de Economía (IPE), Macroconsult, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA),  Soluciones Prácticas, Videnza, o el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Todos ellos han sido reconocidos por sus iniciativas a lo largo de los últimos años.

En nuestro país, además de think tanks, podemos calificar a estos centros como “policy maker tanks” pues conforman un conjunto valioso de expertos, que muchas veces son los que más han investigado y discutido propuestas en cada sector, y que luego se convocan para servir en la administración pública.


Una vez finalizada esta experiencia en la acción, ellos suelen regresar a los think tanks a repensar los temas, después de haber enfrentado las múltiples restricciones de la política, y a enriquecer las agendas de reflexión y propuesta futura. Y así se completa un círculo virtuoso, que hay que promover y aplaudir, tal como haremos en estos días durante la “Semana de la Evidencia” organizada por la Alianza Peruana para el Uso de la Evidencia.

Publicado en  El Comercio el día 15 de octubre de 2016

martes, 27 de septiembre de 2016

Educación multisectorial

Educación y multisectorial son términos que parecieran contradecirse entre sí, sobre todo en la visión (y división) sectorial rígida del Estado peruano. Sin embargo, la presencia de los ministros de Educación, Salud, Desarrollo e Inclusión Social, y Trabajo y Promoción del Empleo, dialogando en un mismo panel del último CADE por la Educación, demostró lo contrario. En un contexto de limitados recursos presupuestales, se necesita más enfoques multisectoriales para avanzar de manera acelerada y costo-efectiva en todas las dimensiones de inversión en capital humano que faltan atender para completar nuestro desarrollo.

Por ejemplo, el logro sostenido de aprendizajes de niños y jóvenes a lo largo del proceso educativo (desde el nivel inicial hasta el superior técnico y universitario), depende de inversiones adecuadas que comiencen durante el embarazo y continúen en toda la primera infancia. El Premio Nobel de Economía Heckman es quien mejor ha demostrado los grandes retornos de largo plazo de estas políticas. Se trata no solo de buena nutrición y cuidado de salud, sino también de prácticas permanentes de desarrollo infantil y estimulación temprana. Allí tenemos déficits grandes que cubrir en el más breve plazo.

Otra problemática multidimensional que merece mayor atención es el embarazo adolescente. A diferencia de otros indicadores sociales que han mejorado en nuestro país, la prevalencia de embarazo adolescente persiste y es de las más altas de América Latina. Produce numerosos riesgos en la salud, tanto para la joven madre como para el niño recién nacido pero, además, casi siempre genera una deserción escolar temprana y definitiva de la madre y un círculo vicioso de pobreza y vulnerabilidad que se transmite de una generación a otra.

Los sectores de educación y promoción del empleo deberán trabajar más coordinados que nunca en esta era de rápidos desajustes entre la oferta formativa y las demandas del mercado laboral. El creciente número de jóvenes “ninis” (que ni estudian ni trabajan), además de la población subempleada, son reflejo de una brecha persistente entre el mundo educativo y productivo, que tiene que atenderse con gran prioridad en estos años. Una mejor articulación entre estos sectores, involucrando más a la empresa de todo tamaño en la detección de necesidades de formación, redundará en mayores niveles de productividad para el país y en menores riesgos sociales para una juventud numerosa, que es una oportunidad irrepetible gracias al bono demográfico.

El CADE por la Educación de este año estuvo repleto de excelentes exposiciones nacionales e internacionales que nos hicieron reflexionar durante día y medio “fuera de la caja” ante un mundo cada vez más disruptivo. En ese contexto, fue un gran acierto cerrar el evento con un espacio para pensar de forma innovadora en intervenciones multisectoriales que sean parte de un enfoque más integral y eficaz para el Estado peruano.


Una noticia auspiciosa, en este sentido, es que ha empezado a reunirse de nuevo el Consejo Interministerial de Asuntos Sociales (CIAS) precisamente para diseñar, implementar y evaluar políticas y programas multisectoriales que reduzcan más rápido las brechas alarmantes de desarrollo humano que todavía tenemos.

Publicado en El Comercio el día 20 de setiembre de 2016.

lunes, 29 de agosto de 2016

50 años con Fe y Alegría

Este año “Fe y Alegría” cumple medio siglo de actividades en el Perú, con el bien ganado reconocimiento de llevar educación de calidad a las zonas más pobres del país. “Allá donde termina el asfalto” como decía su fundador. Llega a 20 regiones,  administrando 67 colegios, 6 redes rurales (que involucran 161 escuelas), 7 institutos superiores tecnológicos y 21 centros de educación técnico-productiva.   

En esta misma columna comentábamos en julio 2012 cómo, en medio de muchas carencias en las afueras de Lima Metropolitana, el Colegio Fe y Alegría (CFA) 58 de Cerro Camote, obtenía los más altos puntajes en comprensión lectora y matemáticas entre todas las escuelas públicas del país.

La visita realizada a dicho plantel nos mostró varios elementos esenciales para el éxito de los CFA: el liderazgo de la directora, la cuidadosa selección de un extraordinario conjunto de maestros públicos, el acompañamiento pedagógico a éstos de acuerdo con sus necesidades, un clima institucional acogedor, y el rol activo de los padres de familia.

A nivel nacional, las evaluaciones de estudiantes de segundo de primaria indican año tras año que los estudiantes de CFA logran alrededor de veinticinco puntos porcentuales más de rendimiento comparado al promedio del país.

Sin embargo, una pregunta metodológica válida es si estos mejores resultados son más que nada producto de diferencias innatas en los estudiantes, su ambiente familiar y otros factores no observables. En otras palabras, no resulta sencillo aislar el impacto propiamente de la mística y buenas prácticas de Fe y Alegría.

Gracias a una conversación con el recordado Jesús Herrero en el Consejo Nacional de Educación, Santiago Cueto y yo nos enteramos de un mecanismo realizado en algunos CFA ante el exceso de demanda por vacantes. Algunas directoras habían optado por inscribir a todas las familias interesadas y, luego después, asignar las vacantes en sorteo público.

Este procedimiento, por lo demás justo y transparente, fue una oportunidad inmejorable para la investigación, al establecer de manera aleatoria dos grupos equivalentes de comparación. Debíamos ubicar los resultados en las pruebas de aquellos niños que no fueron favorecidos en el sorteo y que, por tanto, tuvieron que inscribirse en otros colegios, y compararlos con aquellos de estudiantes de CFA. Era lo más cercano a un experimento natural.

Pablo Lavado y Micaela Wensjoe compartieron la tarea de llevar a cabo este estudio y dirigir el acopio de los datos relevantes que, por fortuna, pudimos ubicar para el caso del CFA 26 de San Juan de Lurigancho. Nuestras estimaciones, publicadas en el Repositorio de la Universidad del Pacífico, y estudios análogos para otros CFA, sugieren que la administración de CFA genera una ganancia sustancial en términos de aprendizajes medibles, amén de la gran formación espiritual, humanística y en valores que imparten.

A partir de esta evaluación de impacto del caso del CFA 26 es posible inferir que cerca de la mitad del mejor rendimiento de los estudiantes de Fe y Alegría es efectivamente atribuible a las buenas prácticas docentes y gestión de dichos colegios. 

Felizmente, muchas empresas, hogares y el Estado peruano renuevan permanentemente el apoyo a esta gran obra, que se ha vuelto parte de lo mejor que tenemos en el Perú para ofrecer una educación de calidad a los hogares más necesitados


Publicado en El Comercio el día 21 de agosto de 2016

Historias desde Canadá

Compartimos con Canadá casi la misma bandera, abundancia de recursos naturales, gran diversidad cultural y hasta similar tamaño de población. Hay mucho que aprender de un país entre los diez más desarrollados y con mejor calidad de vida del planeta. Otras razones prácticas para conocerlo son de orden comercial -cuarto destino más importante de nuestras exportaciones, e inversión -octavo país en inversión extranjera directa en Perú.

Canadá prueba que la riqueza de recursos naturales, adecuadamente explotados, sí puede llevar a un alto nivel de desarrollo, ampliamente compartido. Los sectores agrícola, forestal, petrolero y minero representan 60% de las exportaciones canadienses. Y se ha desarrollado una gran industria asociada a recursos naturales, como la de celulosa y papel. Toda esta riqueza generada se ha invertido en potenciar sus recursos humanos e infraestructura. La calidad del capital humano resulta evidente, ubicándose entre los 12 mejores países en la prueba PISA y en respeto y práctica de valores ciudadanos.

Estuvimos en la Conferencia Económica Canadiense en Ottawa, presentando la investigación con Pablo Lavado sobre el potencial impacto negativo en el empleo formal de legislaciones laborales más restrictivas. Es una bella ciudad a mitad de camino entre Washington y Londres en un doble sentido. Comparte con la primera la fisonomía de una capital de mediano tamaño, que aloja la burocracia nacional en imponentes edificios públicos, pero, como la segunda, concentra sedes de hermoso estilo neogótico, tales como el majestuoso Parlamento y su biblioteca.

Ottawa también equidista de esas dos capitales por consideraciones geopolíticas, situándose al lado de la potencia estadounidense y manteniéndose activa en la mancomunidad británica de naciones. De hecho, esta ciudad fue escogida por la Reina Victoria en un punto medio entre la Toronto más anglófona y la Montreal más francófila.

Canadá ha sido cuna de varios Premios Nóbel en diversos campos, como la escritora Alice Munro, y sus preciosos relatos de vidas cotidianas en pueblos y granjas canadienses, y los economistas Willian Vickrey (con quien compartimos oficina en Columbia), precursor de sistemas de tarifas de transporte e impuestos en varias ciudades, y Robert Mundell, padre de la macroeconomía internacional moderna.

En la coyuntura actual, encontré una economía afectada por la caída de precios de sus exportaciones, pero con algo más de optimismo en la política. Un popular Primer Ministro Justin Trudeau trata de reconectarla con sus ciudadanos, en especial los más jóvenes, pero enfrenta retos estructurales como una población que envejece rápidamente y una burocracia, que parece ejemplar para nuestros estándares, portadora de regulaciones excesivas.

Finalmente, existe cierta desazón por no estar más presentes en la ola actual de innovaciones disruptivas a nivel mundial. Si bien Canadá ha sido cuna de inventos emblemáticos en el pasado como la insulina, walkie-talkies, y IMAX, su última reconocible gran innovación fue el teléfono inteligente Blackberry que ha tenido un ciclo de vida bastante corto. Al parecer, ningún país por más desarrollado que sea tiene asegurado su nivel de competitividad internacional en estos tiempos de cambios rápidos y disruptivos.

Publicado en El Comercio el día 24 de julio de 2016

  

De la hiperinflación a la estabilidad monetaria

En sus casi tres lustros de vigencia en el Perú, el esquema de metas de inflación ha logrado que la variación en los precios se mantenga por debajo del 3% promedio anual.  Esta historia de estabilidad monetaria hubiera parecido poco creíble para cualquier peruano que experimentaba hace menos de tres décadas un proceso hiperinflacionario explosivo y prolongado con inflaciones anuales de cuatro dígitos.

Este es uno de los contrastes resaltados en “Política y Estabilidad Monetaria en el Perú”, libro editado conjuntamente con Diego Winkelried, Jefe del Departamento de Finanzas de la Universidad del Pacífico. El volumen es un homenaje a Julio Velarde por su designación como “Banquero Central del Año 2015” por la revista “The Banker” del Grupo Financial Times.

La primera parte incluye discursos en honor a Julio que resumen y resaltan su gran calidad profesional y personal. La segunda contiene ensayos sobre política monetaria y financiera a cargo de distinguidos funcionarios y académicos, mientras que la tercera consta de contribuciones a partir de modelos cuantitativos, que sirven de base para tomar decisiones monetarias cada vez mejor fundamentadas.

Uno de los capítulos centrales discute la importancia de las condiciones iniciales para adaptar las mejores prácticas en política monetaria. Se trata los casos del fin de la hiperinflación de 1988-1990, la adopción del esquema de metas explícitas de inflación, y la introducción más reciente de políticas macro-prudenciales. En todos, Julio Velarde cumplió un papel primordial en el diseño de políticas, considerando que no cabía una simple copia de experiencias previas de otras economías.

Otro capítulo analiza el largo camino recorrido por el Perú para conseguir la autonomía del banco central, reforma institucional fundamental que fortalece la política monetaria y contribuye al logro de la estabilidad de precios. Se revisa los fundamentos de creación del BCR y el proceso de institucionalización de su autonomía, con énfasis en la indispensable independencia presupuestal y administrativa.

Otro aporte analiza el proceso de dolarización experimentado desde la década de los setenta y evalúa la efectividad de las políticas que han ido apuntalando a su paulatina reversión. La estrategia de desdolarización se ha basado en medidas que se han reforzado mutuamente en un círculo virtuoso de desarrollo de mecanismos de transmisión de política monetaria y gradual desdolarización de la economía. 

Esperamos que este libro pueda ser útil a varios públicos. Para todo peruano interesado en conocer en detalle un caso exitoso de políticas públicas, basado en el manejo técnico de una institución y un impecable sistema de reclutamiento de jóvenes profesionales de alta calidad.

Para decisores de política económica en el Perú y otros países emergentes, como una referencia útil a la hora de cotejar opciones de política en mundos tan cambiantes y volátiles.

Para estudiantes de Economía y Finanzas en formación, como material de consulta indispensable en cursos de política monetaria, económica y financiera.

Y para los futuros historiadores de la vida económica del país, como un primer balance de estos 25 años de estabilidad monetaria y financiera, lograda fundamentalmente por la visión y talento de Julio Velarde.


Publicado en El Comercio el día 26 de junio de 2016